Los catalanes que conquistaron Tetuán para España - LA GACETA EUROPEA

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sábado, 6 de julio de 2019

Los catalanes que conquistaron Tetuán para España


Ceuta y Melilla eran constantemente hostigadas por fuerzas moras. En agosto de 1859 asaltaron a unos operarios españoles, y el 22 de octubre empezó la Guerra de África.

Los españoles abarrotaron los centros de reclutamiento del Ejército de África. Pronto se presentó la ocasión de tomar el campamento de Muley Ahmed, la llave para entrar en Tetuán. Pedro Antonio de Alarcón recuerda cómo el 3 de febrero llegaron los voluntarios catalanes: “vengo de presenciar una escena arrebatadora. Las compañías de voluntarios catalanes (…) acaban de desembarcar en este momento. (…) Son cerca de quinientos hombres. Visten el clásico traje de su país: calzón y chaqueta de pana azul, gorro frigio, botas amarillas, canana por cinturón, chaleco listado, pañuelo de colores anudado al cuello y manta a la bandolera. Sus armas son el fusil y la bayoneta. Sus cantineras, bellísimas. Su jefe es un comandante, joven todavía, llamado Victoriano Sugrañés. Tres cruces de San Fernando adornan su pecho”. El abad de Montserrat les había bendecido. Pidieron combatir en vanguardia, y Prim los metió en su Segundo Cuerpo del Ejército.

Aquella tarde, desde su caballo, el general de Reus arengó a su gente: “Pensad en la tierra que os ha (…) enviado a esta campaña; pensad en que representáis aquí el honor y la gloria de Cataluña. (…) Uno solo de vosotros que sea cobarde labrará la desgracia y la mengua de Cataluña –Yo no lo espero-. (…) Si correspondéis a mis esperanzas y a las de todos vuestros paisanos pronto tendréis la dicha de abrazar a vuestras familias (…) y todos dirán llenos de orgullo: (…): “Tu eres un bravo catalán””.

35.000 marroquíes defendían la plaza. Enfrente, 25.000 españoles. La infantería española batió el campamento enemigo, y el ejército se lanzó a la bayoneta. En la vanguardia se batían los voluntarios catalanes. Cayó la plaza, y empezó el asedio de Tetuán.

Los sitiadores no tenían una escalera a mano para tomar la Alcazaba de Tetuán. Prim, recordando que muchos catalanes venían de su Reus natal y del Campo de Tarragona, les animó a hacer un castell. Y así fue como Luis Baró y Roig puso la bandera española en el punto más alto de Tetuán el 6 de febrero de 1860.

Sólo 237 de los 466 catalanes del Cuerpo de Voluntarios regresó a España. En la Barcelona engalanada con banderas españolas y catalanas los festejos duraron varios días. La plaza Tetuán recuerda la gesta de estos catalanes que quisieron entregar su vida por España.

¿Bendeciría hoy el abad de Montserrat a catalanes similares? ¿Qué les diría Àngel Colom, encargado de adoctrinar en el nacionalismo a los marroquíes residentes en Cataluña?

Nosotros sí sabemos lo que les diríamos: “Enhorabuena y muchas gracias, bravos catalanes”.

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