Adiós y hasta nunca


Por Ramon Rivera Guitian |

En el infierno se avecina un acto protocolario de gran relumbrón político, pronto estará allí el agasajado y ha de ser recibido con los máximos honores que su dignidad merece. En la entrada, Satanás ensaya, a duras penas, un “aurresku”, ya se ha caído dos veces tratando de ejecutar los gráciles saltos que tanto alababa el orate Sabino Arana. El problema reside en que con los años su hermoso rabo ha perdido su juvenil elasticidad y, a veces, se le enreda entre las piernas haciéndole perder el equilibrio, máxime cuando el venerable diablo se ve sorpresivamente privado de la visión al caérsele la txapela encima de los cuernos y tener sus pezuñas delanteras inmovilizadas por la estrechez del “kaiku” lo cual le imposibilita el protegerse en la caída. Por todo ello, tiene la cabeza tumefacta y un cuerno astillado como si hubiese sido sometido a un afeitado en una plaza de toros de pueblo. Belcebú lo celebra con risotadas, mientras los taimados Lucifer y Mefistófeles esbozan una mueca temerosos de provocar las iras del jefe. La verdad es que la “plana mayor demoniaca” está muy dividida ante la decadencia del “Príncipe de las tinieblas” que se aferra al puesto “como un cojo a su muleta”. Todos envidian los sistemas democráticos tan en boga en la tierra. En un lado los “coros infernales”, bajo la experta batuta de Monseñor Setién, ensayan una vez más distintas “melodías abertzales”, destacando la muy conocida de “ZAMBOMBAZO, ZAMBOMBAZO Y OTRO CUARTEL AL CARAJO” tantas veces entonada por estos “liberales” como colofón de sus copiosas comidas. Y hablando de comidas, Asmodeo prepara a la brasa unas hermosas chuletas de Bérriz, que presentará acompañadas con pimientos de Zaldu asados, aprovechando el fuego resultante de la cremación de un líder político del nuevo mundo. También estaba programado un concierto de Txistu y Txalaparta que fue posteriormente suspendido ante la presión ejercida por el “defensor del condenado” alegando que el acto suponía una cruel tortura innecesaria para los que ya sufrían el fuego eterno. En el taller de imprenta demoniaco los diablillos se afanan en la encuadernación de un texto que recoge los delirios racistas del ínclito D. Sabino. Para este menester se ha seleccionado una lujosa “piel de maqueto” que, al decir de los expertos, es la más idónea para estos usos por haber sido curtida lentamente por el sol de Castilla y, es que, últimamente la tecnología de aprovechamiento del sacrificio y despiece del maqueto ha evolucionado mucho y sus productos no sólo se destinan a la elaboración de jabón.

En otro orden de cosas. ¡Ha muerto el “Padre Arzallus”! jesuita renegado, recolector agrícola (unos agitan el árbol y otros cogen las nueces).

Padre selectivo y mentor indulgente de la “kale borroka” (Los chicos de la gasolina ¿recuerdan?). Según he leído, en sus tiempos de estancia en Alemania, era conocido en los ambientes que frecuentaba como “el nazi” y no es que el buen señor no amase a sus “hijos en Cristo” (PREFIERO UN NEGRO QUE HABLE EUSKERA QUE UN BLANCO QUE HABLE ESPAÑOL) Con esta frase antológica confiesa su pensamiento ecuménico de amor universal y no es por casualidad que fuese jesuita, pues no hemos de olvidar que cuando Carlos III expulsó de España por sus intrigas políticas a tan venerada Orden, ningún país mediterráneo les prestó asilo y hasta el Papa CLEMENTE XIII (no el del Palmar) les mostró amenazador las bocas de sus cañones para disuadirlos de desembarcar en los Estados Pontificios.

En fin, descanse en paz este “noble gudari” con olor a cera e incienso, que no dudó en hacernos la puñeta, en primer lugar a mis queridos amigos vascos y en segundo a todos los que estudiamos en Bilbao, maravillosa ciudad, que él convirtió en algo sórdido ejerciendo presión social sobre el grupo de paletos que le seguían.

Pronto su rubicundo perfil mussoliniano dejará de acompañarnos en los telediarios y, el mundo hipócrita y superficial jugará a la bonhomía poniéndolo por las nubes ¡Sic transit gloria mundo! Lo que si es innegable es que tendrá un lugar en la historia doméstica junto a los Puigdemont, los Ibarretxe y los Rovira ¡Loados sean! Con su fallecimiento se pone fin a una cantera de políticos aberrantes formados en los seminarios, que supieron compaginar sus principios religiosos con las actividades menos santas de los terroristas y es que “todos tenemos sitio en la casa del Señor”. Sólo le deseo que descanse en la misma paz que él nos procuró en vida.

Ahora que ya es sólo el recuerdo de un dictador en ciernes, henchido de odio y rebosante de soberbia ¡qué viva eternamente en el más allá, rodeado de negros que hablen euskera y de maquetos que trabajen para el engrandecimiento de la economía vasca!

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