Un paquistaní, que pretendía ser refugiado en Alemania y cometió una violenta violación -y repetidamente mordió a su víctima para tratar de infectarla con hepatitis C- no puede ser deportado a su país porque Pakistán se niega a aceptarlo.

El inmigrante, identificado como Qaisar S., de 38 años, fue condenado la semana pasada a 46 meses de prisión por la violación en julio de 2016 de una mujer rubia de 19 años en la ciudad de Zwickau, en Sajonia.

El paquistaní mordió a su víctima varias veces en los labios durante la violación, sacando sangre, sabiendo que portaba hepatitis C, todo en un intento deliberado de infectarla, según el tribunal.

La víctima, identificada como Sarah de (19), trabajaba como supervisora en el casino "Number One" de Zwickau en ese momento para ganar dinero para sus estudios de medicina.

El 14 de julio, el paquistaní -que ya había sido arrestado por un incidente con tiroteo tres meses antes en el centro de la ciudad, pero que había sido liberado por la policía- entró en la sala de juegos cuando no había nadie más.

El invasor de repente atacó a la mujer alemana, empujándola al cuarto de fumadores del casino, donde llevó a cabo la violación, golpeándola primero en la cara, mordiéndola repetidamente en los labios, y en su mejilla derecha y acariciandole todo el cuerpo.

"La mordió deliberadamente, queriendo infectarla con su virus", dijo a la corte la fiscal Diana Enzinger-Leichsenring.

Entonces escapó, pero su imagen fue capturada por las cámaras de vigilancia. "Todos los policías de Zwickau lo conocen", informaron los medios alemanes, y al día siguiente fue arrestado. Hizo una confesión completa poco después.

Su víctima tuvo que someterse a pruebas durante seis meses antes de saber con certeza que no había sido infectada y seguía sufriendo efectos secundarios psicológicos del ataque, afirmó ante el tribunal. Entre otras cosas, no había podido comenzar sus estudios de medicina.

El juez Stephan Zantke sentenció al paquistaní a 46 meses de cárcel, alegando que la "dura" sentencia era necesaria para demostrar que "tenemos que proteger a nuestras mujeres".

Para empeorar las cosas, el invasor ni siquiera puede ser deportado a Pakistán, porque ese país se niega a aceptarlo de nuevo en términos de una orden gubernamental anterior de no aceptar las deportaciones de países europeos.

Un refugiado que violó a una alemana con el fin de infectarla con Hepatitis C no será deportado porque su país de origen no lo acepta


Un paquistaní, que pretendía ser refugiado en Alemania y cometió una violenta violación -y repetidamente mordió a su víctima para tratar de infectarla con hepatitis C- no puede ser deportado a su país porque Pakistán se niega a aceptarlo.

El inmigrante, identificado como Qaisar S., de 38 años, fue condenado la semana pasada a 46 meses de prisión por la violación en julio de 2016 de una mujer rubia de 19 años en la ciudad de Zwickau, en Sajonia.

El paquistaní mordió a su víctima varias veces en los labios durante la violación, sacando sangre, sabiendo que portaba hepatitis C, todo en un intento deliberado de infectarla, según el tribunal.

La víctima, identificada como Sarah de (19), trabajaba como supervisora en el casino "Number One" de Zwickau en ese momento para ganar dinero para sus estudios de medicina.

El 14 de julio, el paquistaní -que ya había sido arrestado por un incidente con tiroteo tres meses antes en el centro de la ciudad, pero que había sido liberado por la policía- entró en la sala de juegos cuando no había nadie más.

El invasor de repente atacó a la mujer alemana, empujándola al cuarto de fumadores del casino, donde llevó a cabo la violación, golpeándola primero en la cara, mordiéndola repetidamente en los labios, y en su mejilla derecha y acariciandole todo el cuerpo.

"La mordió deliberadamente, queriendo infectarla con su virus", dijo a la corte la fiscal Diana Enzinger-Leichsenring.

Entonces escapó, pero su imagen fue capturada por las cámaras de vigilancia. "Todos los policías de Zwickau lo conocen", informaron los medios alemanes, y al día siguiente fue arrestado. Hizo una confesión completa poco después.

Su víctima tuvo que someterse a pruebas durante seis meses antes de saber con certeza que no había sido infectada y seguía sufriendo efectos secundarios psicológicos del ataque, afirmó ante el tribunal. Entre otras cosas, no había podido comenzar sus estudios de medicina.

El juez Stephan Zantke sentenció al paquistaní a 46 meses de cárcel, alegando que la "dura" sentencia era necesaria para demostrar que "tenemos que proteger a nuestras mujeres".

Para empeorar las cosas, el invasor ni siquiera puede ser deportado a Pakistán, porque ese país se niega a aceptarlo de nuevo en términos de una orden gubernamental anterior de no aceptar las deportaciones de países europeos.

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