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Según las cifras, solo el 15 por ciento de los refugiados a los que se les permitió trabajar en los Países Bajos desde 2014 están trabajando, y los expertos predicen que la proporción de personas con empleo aumentará solo al 40 por ciento en los próximos diez años.

Los datos de la Oficina Central de Estadísticas (CBS) revelaron que la gran mayoría de los refugiados han permanecido desempleados y viviendo de la asistencia social desde 2014, que se traduce en dos años y medio desde que se les otorgaron los permisos de trabajo.

El 15 por ciento de los que trabajan, la mayoría de los cuales son sirios y eritreos según el periódico holandés Die Telegraaf, son refugiados que están trabajando solo a tiempo parcial. El 75% de los refugiados provienen de uno de esos dos países.

La semana pasada, el investigador de inmigración holandés Van de Beek advirtió que el estado de bienestar holandés se colapsará a menos que la nación cierre sus fronteras a los inmigrantes del tercer mundo, cada uno de los cuales en promedio le cuesta al estado 120,000 euros a lo largo de su vida.

"Los autóctonos están financiando a una clase baja de minoría desempleada", dijo al tabloide holandés AD. "Hay más de 2 millones de no occidentales y más de 13 millones de nativos viviendo en los Países Bajos, pero ya hay más beneficiarios de la asistencia social no occidentales".

Más del 85% de los refugiados de Países Bajos sigue desempleado y viviendo de las ayudas sociales


Según las cifras, solo el 15 por ciento de los refugiados a los que se les permitió trabajar en los Países Bajos desde 2014 están trabajando, y los expertos predicen que la proporción de personas con empleo aumentará solo al 40 por ciento en los próximos diez años.

Los datos de la Oficina Central de Estadísticas (CBS) revelaron que la gran mayoría de los refugiados han permanecido desempleados y viviendo de la asistencia social desde 2014, que se traduce en dos años y medio desde que se les otorgaron los permisos de trabajo.

El 15 por ciento de los que trabajan, la mayoría de los cuales son sirios y eritreos según el periódico holandés Die Telegraaf, son refugiados que están trabajando solo a tiempo parcial. El 75% de los refugiados provienen de uno de esos dos países.

La semana pasada, el investigador de inmigración holandés Van de Beek advirtió que el estado de bienestar holandés se colapsará a menos que la nación cierre sus fronteras a los inmigrantes del tercer mundo, cada uno de los cuales en promedio le cuesta al estado 120,000 euros a lo largo de su vida.

"Los autóctonos están financiando a una clase baja de minoría desempleada", dijo al tabloide holandés AD. "Hay más de 2 millones de no occidentales y más de 13 millones de nativos viviendo en los Países Bajos, pero ya hay más beneficiarios de la asistencia social no occidentales".

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