Social Items


Por Martín Alcalá |

Leo una nota perteneciente a un movimiento pro islamista uruguayo. Para quien no lo sabe, tanto en Uruguay como en Chile se encuentran los grupos políticos pro islámicos más activos de América, por lo menos en materia de propaganda.

Si bien el mayor objetivo de la jihad, es decir la campaña por la islamización mundial asignada como deber para todo musulmán en el Corán, es vencer a su principal enemigo: el cristianismo, el mayor objetivo publicitario es presentar a los judíos como demonios ante la opinion pública .
Para comprender el juego basta saber datos numéricos.

Hay 1.400 millones de musulmanes en el mundo.

Hay 2.300 millones de cristianos, de los cuales al menos cien millones viven dentro de países islámicos donde rige la sharía, como dhimmíes, es decir ciudadanos de segunda categoría.

Hay sólo 15 millones de judíos en todo el planeta, de los cuales no más de 8 millones viven en Israel, es decir rodeados del mundo islámico.

¿Cuál será el principal enemigo a batir en el cometido de hacer un mundo fiel a alá y su profeta Mahoma?

Sin embargo, siempre garpa más culpar a los judíos.

Muy bien. La nota repudia las “siete décadas la ocupación colonial más larga de la historia moderna”, asignándole ese carácter a la fundación del Estado de Israel en 1948.

Sin embargo, ese Estado se fundó en la mitad del territorio asignado por la ONU a los judíos en la tierra de nadie que durante cuatro siglos perteneció al imperio otomano.

La otra mitad fué asignada a los musulmanes autodenominados “palestinos”, anteriormente súbditos turcos.

Estos últimos la rechazaron, intentaron una guerra para quedarse con todo y perdieron.

Sin embargo, al finalizar su perdida guerra de conquista, Egipto se quedó con Gaza y Jordania se quedó con Cisjordania. Decidieron no dársela a los palestinos.

Esto sucedió hasta 1967, cuando Israel los venció a ambos.

Años después, mediante acuerdos de paz prometida que los musulmanes jamás cumplieron, Israel devolvió esos territorios a los palestinos y se fundó la ANP.

Es decir, si Israel no hubiese ganado esa guerra, no sólo no existiría Israel, sino que tampoco existiría la actual Palestina.

¿Usted lo sabía?

Refutando el islamismo en Hispanoamérica


Por Martín Alcalá |

Leo una nota perteneciente a un movimiento pro islamista uruguayo. Para quien no lo sabe, tanto en Uruguay como en Chile se encuentran los grupos políticos pro islámicos más activos de América, por lo menos en materia de propaganda.

Si bien el mayor objetivo de la jihad, es decir la campaña por la islamización mundial asignada como deber para todo musulmán en el Corán, es vencer a su principal enemigo: el cristianismo, el mayor objetivo publicitario es presentar a los judíos como demonios ante la opinion pública .
Para comprender el juego basta saber datos numéricos.

Hay 1.400 millones de musulmanes en el mundo.

Hay 2.300 millones de cristianos, de los cuales al menos cien millones viven dentro de países islámicos donde rige la sharía, como dhimmíes, es decir ciudadanos de segunda categoría.

Hay sólo 15 millones de judíos en todo el planeta, de los cuales no más de 8 millones viven en Israel, es decir rodeados del mundo islámico.

¿Cuál será el principal enemigo a batir en el cometido de hacer un mundo fiel a alá y su profeta Mahoma?

Sin embargo, siempre garpa más culpar a los judíos.

Muy bien. La nota repudia las “siete décadas la ocupación colonial más larga de la historia moderna”, asignándole ese carácter a la fundación del Estado de Israel en 1948.

Sin embargo, ese Estado se fundó en la mitad del territorio asignado por la ONU a los judíos en la tierra de nadie que durante cuatro siglos perteneció al imperio otomano.

La otra mitad fué asignada a los musulmanes autodenominados “palestinos”, anteriormente súbditos turcos.

Estos últimos la rechazaron, intentaron una guerra para quedarse con todo y perdieron.

Sin embargo, al finalizar su perdida guerra de conquista, Egipto se quedó con Gaza y Jordania se quedó con Cisjordania. Decidieron no dársela a los palestinos.

Esto sucedió hasta 1967, cuando Israel los venció a ambos.

Años después, mediante acuerdos de paz prometida que los musulmanes jamás cumplieron, Israel devolvió esos territorios a los palestinos y se fundó la ANP.

Es decir, si Israel no hubiese ganado esa guerra, no sólo no existiría Israel, sino que tampoco existiría la actual Palestina.

¿Usted lo sabía?

No hay comentarios:

Publicar un comentario