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Irak: por qué los cristianos necesitan el autogobierno


Por  Uzay Bulut | 

El 8 de marzo, tres miembros de una familia cristiana asiria –el doctor Hisham Maskoni; su mujer, la doctora Sadha Malik Dano, y la anciana madre de ésta– fueron asesinados a puñaladas en su casa de Bagdad. Los dos médicos, que habían abandonado Irak, su país natal, en 2003, habían regresado hacía cinco años para trabajar en el hospital de San Rafael de la capital.

Las víctimas, que vivían en una zona controlada por una milicia chií, fueron torturadas, según Ashur Sargon Eskrya, presidente de la Assyrian Aid Society-Iraq, en una entrevista con Gatestone.

Eskrya dijo que el móvil de los asesinatos –como en el caso de un inocente cristiano asesinado en Bagdad en febrero– no se ha determinado, y que hasta ahora no se ha detenido a ningún sospechoso. "Estos asesinatos nos están dando otra señal de que no hay lugar para los cristianos asirios en Irak", añadió.

Los asirios, originarios de Oriente Medio, han sido puestos en la diana y asesinados durante siglos por su religión y su etnia. Sin embargo, hubo un tiempo en que dispusieron de un imperio. La patria ancestral asiria comprende partes de Turquía, Irán, Siria e Irak.
El legado asirio a la civilización es importante. Los antiguos asirios fueron pioneros en ciencia, matemáticas, astronomía, medicina, literatura, arte y tecnología. Fueron también unos constructores excepcionales, como demuestran yacimientos arqueológicos como los de Ashur, Nimrod y Nínive, en Irak. Pero con el auge del islam y las conquistas árabes del siglo VII, los asirios y otros pueblos cristianos orientales fueron rebajados a un estatus subordinado –la dhimitud– que les obligaba a pagar un impuesto, la yizia, a cambio de protección. Desde entonces, han sido constantemente perseguidos. Según la Assyrian International News Agency, cada cincuenta años se producía una matanza de asirios, pero el genocidio anticristiano de 1914-1923 en la Turquía otomana dejó pequeñas las anteriores masacres y dio lugar al exterminio sistemático de unos 750.000 asirios, casi tres cuartas partes de la población asiria de preguerra.

Tras el final de la Primera Guerra Mundial y la disolución del Imperio otomano, los asirios fueron excluidos de la creación de Estados nacionales en la región. A pesar de haber sido duramente perseguidos y desplazados por los musulmanes, a los asirios no se les otorgó independencia ni autonomía en sus antiguas tierras. Se les dejó al amparo de la tierna misericordia de Turquía, Siria, Irak, Irán y los kurdos.

Sin Gobierno ni fuerzas de seguridad, los asirios de Turquía, Irán y Siria han sido en gran parte borrados de su hogar ancestral. Con todo, en la llanura de Nínive siguen constituyendo la mayoría y quieren establecer una forma sostenible y democrática de autogobierno. Además, actualmente disponen de una fuerza de seguridad: las Unidades de Protección de la Llanura del Nínive (UPN).


Soldados de las Unidades de Protección de la Llanuera de Nínive (UPN), una fuerza de seguridad asiria, de maniobras. (Foto: UPN).

En una entrevista con Gatestone, Azra Kado, director del Movimiento Democrático Asirio en la localidad iraquí de Alqosh y director de comunicación de las UPN, declaró:
Nuestra nación ha sufrido durante siglos. El último genocidio, perpetrado por el ISIS, y asesinatos recientes como los de Bagdad están afectando profundamente a nuestro pueblo, física y psicológicamente. Nuestra única vía para tener un futuro esperanzador es crear una Administración local en los territorios de la llanura del Nínive, que serán un santuario para todas las comunidades perseguidas, incluida la de los yazidíes.
La nueva Administración debería estar bajo protección internacional. Esto supondría crear también una zona de exclusión aérea, y que las potencias internacionales vigilasen la provincia durante un tiempo, hasta que reforcemos nuestro cuerpo militar y reconstruyamos nuestras áreas. Para poder hacerlo realidad, nuestras Unidades de Protección de la Llanura del Nínive deberían contar con apoyo militar y logístico.
Eskrya coincide, y relató para Gatestone:
A lo largo de la sangrienta historia de la región –con el genocidio cristiano de 1914-1923, la masacre de 1933 en Simele, la guerra kurdo-iraquí de 1963, el régimen dictatorial de Sadam Husein y el genocidio del ISIS en 2014–, los asirios han perdido la confianza en los Gobiernos que los rigen; han perdido incluso la confianza en sus propios vecinos, que han participado en el secuestro o el asesinato de los cristianos asirios y de las violaciones contra las asirias.
Incluso hoy, los cristianos asirios siguen enfrentándose al genocidio y la discriminación en Irak y en Oriente Medio en general. Durante la invasión del ISIS de la llanura de Nínive, por ejemplo, los terroristas se apoderaron de nuestras tierras y destruyeron nuestras iglesias y lugares históricos. El resultado de toda esta persecución ha sido una alteración demográfica por la fuerza contra los cristianos asirios.
Pero con una Administración local en Nínive puede haber desarrollos económicos y de infraestructuras. La región carece de los recursos adecuados, así que la nueva provincia debería conseguir un presupuesto más alto del Gobierno central de Bagdad, y tener derecho al autogobierno.
Juliana Taimurazi, presidenta fundadora del Iraqi Christian Relief Council y directora investigadora en el Philos Project, ha defendido la adopción de medidas de seguridad, desarrollo económico y reconstrucción para los asirios. En una entrevista con Gatestone declaró:
Tememos que crímenes como el asesinato de la familia asiria de Bagdad debiliten las esperanzas recobradas en los corazones y mentes de quienes han decidido volver a sus pueblos en la llanura del Nínive. Sin embargo, nuestra determinación es firme, y no temblará. Yo comparo nuestra nación asiria con un árbol que se mantiene en pie frente a vientos terribles. Aunque se nos puedan romper las ramas, nuestras raíces se mantendrán sólidas en la tierra de Nínive.
Uzay Bulut: Periodista turca radicada en EEUU.

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