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Burkini, intento de castración de los derechos y libertades de la mujer


No se si es más preocupante el intento de imposición del burkini en nuestra sociedad o que algunos ciudadanos europeos, en nombre de una pretendida e irreal libertad, vean con buenos ojos que una prenda que obliga a las mujeres musulmanas a bañarse vestidas en las piscinas de nuestras ciudades y pueblos se contemple como apropiada.

Por Yolanda Couceiro Morín |

El caso es que cuando hablamos de burkini no hablamos de la libertad de elegir el modelito, sino de todo lo contrario. Algunos ciudadanos no entienden que a las personas que nos oponemos al burkini no nos preocupa lo más mínimo la prenda en sí, sino el componente religioso/político y de opresión que tiene sobre la mujer y sobre Occidente. Lamentable que tantas personas no sepan discernir entre el bikini o el nudismo y la imposición religioso/política emparejada al burkini.

Si el burkini fuera algo voluntario, que tomara la mujer de motu proprio, ceñiríamos el debate en torno, por ejemplo, a la higiene. Pero no es así, como no lo es el burka. Son elementos que van contra nuestra propia naturaleza, contra nuestra libertad. Muchas mujeres han muerto en Europa luchando por nuestros derechos, entre ellos el de poder tomar el sol en bikini o desnudas si nos apetece, para que ahora una visión retrógrada de la mujer pretenda amedrentarnos y enclaustrarnos en unas prendas, como el burkini o el burka, que castran nuestros derechos y libertades.

Se llama libertad cuando tú decides, no cuando un grupo de barbudos te obliga a vestir de una determinada forma.

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