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Así es el movimiento "antifa" y "okupa" al que deberán enfrentarse la policía y la Guardia Civil en Barcelona


Sólo hace falta echar un vistazo a numerosas páginas webs de extrema izquierda de Europa para comprobar que Barcelona es la nueva capital de los grupos antisistema. Ha desbancado a Amsterdam y Berlín. No es un fenómeno nuevo, todo comenzó en las décadas de los 80 y 90, pero la situación se ha agravado en los últimos años, especialmente tras las cargas de los Mossos d'Esquadra contra los estudiantes anti Bolonia, entre los que había infiltrados numerosos radicales.


Es difícil calcular el número de jóvenes antisistema que residen habitualmente en Barcelona. Existe una base de unos 300 individuos que, según las autoridades y los Mossos, se repiten en todos los actos vandálicos. Es indiferente que sea un homenaje a una colaboradora de ETA, una celebración del Barça o una cumbre de jefes de Estado. Siempre la lían. Otra dificultad es calcular el número de casas «okupadas». Los bastiones son los barrios de Gràcia y Sants –también feudos independentistas– y aproximadamente deben haber unas 300 viviendas habitadas por radicales. El número cambia constantemente, no en vano uno de los lemas «okupas» es «a cada desalojo, una "okupación"».

En los últimos cuatro o cinco años, Barcelona se ha convertido en el paraíso de los «okupas». Los motivos son varios, pero entre ellos destacan la permisividad judicial y policial, el clima barcelonés y la proximidad con Europa.

Este último motivo es básico, y provoca un efecto llamada a Italia, Francia, Alemania o Holanda, e incluso a países de otros continentes. Pese a que aparentemente este movimiento parezca desorganizado y anárquico, la realidad es muy diferente.

El efecto llamada se realizaba tradicionalmente a través de las páginas web www.indymedia.org y www.kaosenlared.net, y ahora le ha llegado el turno a las redes sociales Facebook y Twitter. Para intentar burlar la vigilancia policial –no siempre lo consiguen– utilizan un lenguaje críptico, en clave. También tienen numerosos foros para comunicarse, muy difíciles de localizar si no perteneces al «movimiento».

Todo está perfectamente organizado y planeado, y también los métodos de «okupación» y la asistencia jurídica. En otras páginas web antisistema de Barcelona hay enlaces llamados «cómo "okupar" una casa» o «te ofrecemos servicios jurídicos». Los «squatters» barceloneses tienen a sus propios abogados, que saben aprovechar el vacío legal existente en este asunto. El sistema judicial español, muy garantista, favorece especialmente a los «okupas». Cuando el juez deriva cada desalojo por la vía civil, la operación policial puede tardar meses en llevarse a cabo, incluso años.

Las ordenanzas municipales de Barcelona no son en absoluto duras contra los radicales.

En definitiva, Barcelona es un imán para los antisistema por su benevolencia judicial. Las «okupaciones» y los destrozos salen muy, muy baratos. Los «squatters» del resto de Europa, acostumbrados a leyes mucho más restrictivas, han encontrado aquí un paraíso. El «campo de trabajo» es infinito –se calcula que en Barcelona hay unos 25.000 pisos o casas vacías– y si hay desalojo, ningún problema. En pocas horas se «okupa» otra vivienda.





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