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La democracia representativa de la dirección del PP


Por RedFloridablanca |

Ayer se cerró el plazo de presentación de enmiendas para las ponencias del XVIII Congreso del Partido Popular. En las últimas semanas la dirección del Partido Popular ha reiterado las bondades del modelo actual para la celebración del congreso dos años después de lo contemplado en los estatutos.
La dirección ha manifestado en más de una ocasión que los procedimientos para la elección de compromisarios no sólo son democráticos, sino que se rigen por el mismo modelo por el que los españoles eligen a los parlamentarios que, a su vez, eligen al presidente del Gobierno; que la elección de los compromisarios se hace con urnas y, por último, que son los compromisarios los que deciden libremente qué enmiendan o qué no.
Sobre esta serie de afirmaciones conviene aclarar, en primer término, en qué medida se corresponde el modelo de elección de compromisarios con la realidad expuesta por la dirección popular. Un análisis del modelo defendido por la dirección, así como la exposición de los hechos conocidos hasta la fecha, lleva a concluir que el parecido entre el modelo de la directiva y el modelo de democracia representativa es el mismo que hay entre un mamífero y un crustáceo.
  • En los modelos de democracia representativa, las elecciones son transparentes y los electores disponen de todo tipo de información (censo de personas que tienen derecho a voto, en cuántos sitios se puede votar, etc.). En el modelo de la dirección del Partido Popular ningún militante sabe cuántos afiliados hay en el partido, ni cuántos están al corriente de cuota (y, por tanto, tienen derecho a votar), ni cómo se decide el número total de compromisarios que van a conformar cada congreso. Además, el reparto de plazas de compromisarios entre las distintas sedes constituye un arcano que se presta a toda clase de arbitrariedades.
  • En los modelos de democracia representativa, en las elecciones, todos los ciudadanos eligen a sus parlamentarios por sufragio universal. En el modelo de la dirección del Partido Popular, la elección de los 2.565 compromisarios “electos” se ha realizado por designación de las cúpulas directivas, o por sorteo en algunos casos, mientras en otros se celebra un simulacro de elección, en tanto que no se garantiza la mínima igualdad de oportunidades entre candidatos, ni se facilitan datos oficiales de participación, quizá para no reconocer que ésta apenas alcanza el 1%.
  • En los modelos de democracia representativa, en las elecciones, todos los parlamentarios son elegidos por los ciudadanos. En el modelo de la directiva del Partido Popular, 563 compromisarios de los 3128 compromisarios no son elegidos, ni por sorteo ni por simulacro de elección, puesto que son “natos”. Es decir, el 18% de los compromisarios no son elegidos y los militantes “eligen” al 82%.
Pero, por si estos argumentos no fueran suficientes para entender el concepto de representatividad de la dirección del PP, basta con observar las reacciones de la pasada semana cuando, por un lado, el vicesecretario de Organización, Fernando Martínez-Maíllo, aseguró que “la posición mayoritaria del partido” es favorable a su propia ponencia semanas antes de que se celebre el congreso; mientras, por otro, los “barones” se dedicaban a definir la posición de sus respectivas organizaciones territoriales, dando por sentado que todos y cada uno de los compromisarios van a votar o enmendar lo que han decidido las direcciones regionales. Es el caso, por ejemplo, de la gestora nombrada ‘a dedo’ por la dirección nacional del partido -se supone que con carácter provisional hasta la celebración del correspondiente congreso-, que no ha tenido reparo en presentar las enmiendas en nombre del “PP de Madrid”, desdeñando las presentadas por otros afiliados “a título personal”.
También permite medir el valor que da la dirección del PP a los compromisarios el que se hayan decretado las fechas de los Congresos Regionales antes de que “los representantes de la militancia” aprueben la ponencia de estatutos del XVIII Congreso Nacional. ¿Y si los compromisarios decidieran ampliar el plazo mínimo entre la fecha de convocatoria y la celebración de los congresos? De hecho, es la primera vez en la historia del PP que una dirección saliente fija este calendario sin haber sido revalidada previamente. ¿Y qué podemos decir del interés de la dirección por la participación de los militantes en los Congresos Regionales al hacer coincidir varios de ellos con el puente de San José?
Por estos motivos, entre otros, difícilmente pueden calificarse los métodos de la dirección del PP como “más democráticos y abiertos” que los de otros partidos, cuando se basan en unos compromisarios que a duras penas pueden representarse a sí mismos. No es posible, por tanto, afirmar que el modelo de elección de compromisarios de la dirección del PP se asemeja al modelo de las democracias representativas. Porque no hay democracia representativa allí donde los procesos electorales no son transparentes, las leyes dadas no se cumplen, los ciudadanos no son iguales y donde parte de los “electos” son natos. Por todo ello, en Floridablanca seguimos apostando por un Congreso Abierto en el que puedan participar todos los afiliados del Partido Popular, que estén al corriente de pago de la cuota, de acuerdo con la fórmula un militante, un voto en primera y en segunda vuelta; ya que, como afirmó el vicesecretario de Organización del PP sobre el modelo propuesto por la dirección, “en la segunda vuelta son los compromisarios los que eligen en el Congreso al Presidente, ¡que es lo que pasa ahora!”.

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