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El portal radical WebIslam iguala a los terroristas de Estado islámico y a quienes critican el islamismo

La web portavoz de la organización radical Junta Islámica se ha despachado a gusto contra aquellos que critican el Islam y el terrorismo islámico. Aquellos que dicen defender la libertad de expresión no han dudado en tildar de "fascistas" a todos aquellos que en las redes sociales denuncian el terrorismo generado por miembros de la religión de Mahoma o a aquellos que critican abiertamente que las sociedades occidentales no ven con buenos ojos algunas costumbres islámicas.



Reproducimos por su interés el artículo en cuestión, una mezcla estomagante de islamismo radical y discurso anti democrático, más propio de sociedades medievales islámicas que de modernas sociedades europeas.

CIBER-ODIO CONTRA EL ISLAM
Necesitamos jueces, fiscales y policías que apliquen las leyes y nos defiendan de los delitos de odio que continuamente se están cometiendo en las redes sociales. Un simple vistazo a twitter o facebook es suficiente para ver el veneno que se escupe para difamar, calumniar y estigmatizar a la comunidad musulmana y demás colectivos minoritarios. En nombre de la libertad de expresión, los ciberactivistas del odio quieren excluir socialmente —acusando al menos a la comunidad musulmana en su conjunto—, de ser sospechosa de cualquier delito, sucios, quintacolumnistas del terrorismo, propensos a la violación, defensores de la pederastia y vagos que viven de las subvenciones.
El objetivo paranoico de estos grupos —que, en su mayoría, están compuestos por jóvenes con exceso de testosterona y pocas neuronas, o por vejestorios franquistas trasnochados decadentes y degenerados— es enfrentar a una parte de la sociedad con la otra. Como muchos de sus líderes —Franco, Hitler, Le Pen o Donald Trump— deliran soñando con una nueva cruzada contra el “moro”. Quieren recuperar lo que ellos “mal llaman España”, a base de matar, encarcelar o expulsar a toda la población que nos les gusta empezando por los musulmanes. Un análisis objetivo de su actividad intelectual mostraría un encefalograma plano.
La España fascista debería estar muerta y enterrada para siempre en el cajón de las pesadillas, como la Alemania Nazi o la Kampuchea de los Jémeres Rojos. Da igual que el intolerante se vista con un mono maoísta o con una corbata elegante como un ejecutivo neoliberal y psicópata. Sigue siendo un delincuente intolerante.
El esquema mental de un terrorista de DAESH, no suele ser muy diferente del que tiene un xenófobo islamófobo, (y algunos ponen bombas). Los dos odian por igual, son autoritarios y excluyentes. Decir no al terrorismo de DAESH y de otros grupos sectarios, es lo mismo que decir no a la islamofobia y a otros grupos xenófobos. En el colmo de su bajeza moral, algunos neonazis son capaces de repartir comida para españoles en paro y a la vez negársela a un niño rumano o a un bebe marroquí porque no tienen su mismo pasaporte.

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