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Organizaciones terroristas recomiendan la utilización de camiones como armas desde 2010


Aunque es imposible predecir dónde se va a producir un ataque de esta clase, varias ciudades holandesas, británicas y francesas adoptaron ayer medidas de protección de los mercadillos navideños, prohibiendo la circulación en sus alrededores o rodeándolos de sacos de arena y de bloques de hormigón, en prevención de que otros lobos solitarios puedan ver en ellos la ocasión de causar decenas de víctimas.


El atentado de Berlín, como el que tuvo lugar en Niza el 14 de julio, se cometió con un método que los yihadistas propagan desde comienzos de esta década como el idóneo para lobos solitarios sin formación militar ni pertenencia a redes organizadas: el de los atropellos masivos. Por sus características, los especialistas en seguridad consideran que son muy difíciles de combatir.En este sentido se expresaba ayer el jefe de la policía federal alemana, Holger Münch. A la pregunta de un periodista sobre la ausencia de protección en el mercadillo de Breitscheidplatz, Münch respondió que no querían suspenderlos, aunque «hay muchas posibilidades de matar con un camión; por desgracia, con obstáculos de hormigón no se elimina el riesgo».

Este tipo de ataques se vio por primera vez en Israel, donde terroristas suicidas han utilizado automóviles, camiones e incluso maquinaria de obras públicas, difícil de detener, para atropellar a militares o a civiles.

En otoño del 2010, la revista Inspire, órgano de Al Qaida en la Península Arábiga, animaba a sus seguidores norteamericanos a utilizar vehículos pesados para matar ciudadanos y llevar a cabo «su yihad individual».



La soflama, titulada «La segadora definitiva», indica que se trata simplemente de conseguir una camioneta grande y elegir «los lugares abarrotados», preferiblemente los más estrechos, como las áreas peatonales del centro de las ciudades, porque en ellos «se le da a la gente menos posibilidades de escapar». El título se explica así: «La idea es utilizar la camioneta como una segadora, pero no para cortar el césped, sino para segar a los enemigos de Alá». El panfleto acaba citando los países objetivo: «Israel, Estados Unidos, Gran Bretaña, Canadá, Australia, Francia, Alemania, Dinamarca, Holanda y otros países» que hayan apoyado a Israel o favorecido la invasión de Afganistán o de Irak.

Aunque es imposible predecir dónde se va a producir un ataque de esta clase, varias ciudades holandesas, británicas y francesas adoptaron ayer medidas de protección de los mercadillos navideños, prohibiendo la circulación en sus alrededores o rodeándolos de sacos de arena y de bloques de hormigón, en prevención de que otros lobos solitarios puedan ver en ellos la ocasión de causar decenas de víctimas.

Las medidas de protección estáticas, como las barreras de hormigón, son disuasorias, pero pueden ser burladas. «La única manera de protegerse es cuando el evento está previsto con antelación», declaró ayer a AFP un alto responsable de la lucha antiterrorista en Francia. Pero, añadió, «¿qué pasaría si ocurre un ataque similar un día de semana de un mes cualquiera? En ese caso no se puede hacer nada. Este es el gran problema de este tipo de atentados. Se trata de ataques repentinos con medios que pueden encontrarse fácilmente».

«Desgraciadamente -dijo a la agencia francesa Ludovic Guérinau, director de una firma de seguridad privada-, habrá que acostumbrarse a vivir bajo amenaza, conscientes de que los métodos de los atacantes se adaptarán. Si ven que las medidas adoptadas contrarrestan la amenaza, cambiarán sus métodos».

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