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Repasamos las tendencias en la inversión al oro


A pesar de que la mayor parte de la gran crisis económica y financiera surgida a raíz de la caída de Lehman Brothers en 2007 se ha apaciguado, aún quedan resquicios y problemas estructurales en la mayoría de los mercados financieros y de inversión. Las commodities o materias primas, y principalmente los metales preciosos, han emergido como valores refugio y activos de inversión, capaces de atraer la atención de todo tipo de inversores y poniendo de manifiesto el atractivo de este tipo de productos.
El oro es un claro ejemplo de toda esta vorágine de cambios en los mercados financieros, donde ha vuelto a tomar un papel preponderante que durante años fue substituido por otros productos y activos financieros más novedosos y capaces de dar mayor rentabilidad en menor espacio de tiempo.
El oro es un valor refugio debido a que tiene valor intrínseco, es decir, que su valor depende de sí mismo, de su peso y de su pureza. Por el contrario, el dinero, como otros activos, tienen valor fiduciario, es decir, es el valor de la confianza que le otorgamos a ese activo. Una moneda de dos euros no vale realmente dos euros, tanto en cuanto su composición de níquel y otros metales no tiene ese valor, sino que la valoración de dos euros corresponde al valor q le damos nosotros. Así mismo, un billete de 100 euros tampoco tiene realmente ese valor, sino que confiamos en que ese papel tiene dicho valor.
Durante siglos el oro ha sido considerado un metal precioso, de tal forma que una mayor valoración iba directamente relacionada a la cantidad de material. Sin embargo, con la substitución del Patrón Oro, la última vez que el oro sirvió como método de cambio y apoyo del sistema financiero internacional, este metal precioso perdió valor y recurrencia, hasta permanecer casi en el olvido hasta hace una década, donde su demanda ha sido inversamente proporcional a la desconfianza en el sistema financiero.
Fruto de todo lo anterior, el oro es considerado hoy día como valor refugio, un sinónimo de rentabilidad, y confianza en los circuitos de los mercados financieros. Es un refugio para pequeños y grandes inversores cuando se producen grandes contrastes, desequilibrios y miedos en los centros de decisión, incrementado el precio del oro hasta límites insospechados (en la última década, ha multiplicado su precio por 7). De esta forma, con la evolución y apertura de los mercados financieros, unido a la mejora y eficiencia en los productos financieros, actualmente el oro está anclado a diversos mecanismos, índices y subproductos que toman el precio de éste como referencia y permiten operar con derivados y futuros sobre su propia valoración. Veamos pues algunas de las diversas formas en las que se puede invertir en oro:
  • Tenencia de oro físico:
Suele ser la opción favorita por pequeños y medianos inversores. La problemática surge de establecer el precio de compra, costes de almacenamiento y sobre todo la protección y deposito. Actualmente existen empresas especializadas que custodian las reservas individuales de un inversor. Generalmente, cuando mayor sea el emisor y la empresa especializada, se podrán beneficiar de una mayor rapidez en la colocación, venta y liquidez del oro.
  • A través de ETF´s:
Los ETF´s son fondos de inversión cotizados en bolsa, que, a través de un activo indexado, en este caso el oro, permiten invertir y realizar operaciones indirectas con el bien al que están anclados. Son la mejor opción de inversores a corto plazo, ya que este sistema se rige por la réplica de su comportamiento de manera subyacente
  • Fondos de inversión:
Se trata de contratar un fondo de inversión que cuente entre sus inversiones con commodities o con oro directamente, y aunque pueda parecer similar, existen diferencias con respecto a la compra física del metal. Suele ser contratados por grandes inversores y aquellos menos adversos al riesgo, por las posibles variaciones y volatilidades en el precio.
  • Certificados, contratos y warrants:
Estos son productos cotizados en bolsa que están asignados a la cotización y precio del oro en un momento determinado. En Europa están asignados a la cotización de la onza de oro Troy, y son productos muy apalancados.


Las
perspectivas de inversión sobre este metal precioso son positivas si se tiene en cuenta que aún no se han estabilizado los vaivenes financieros en los centros de operaciones, que las rentabilidades son muy bajas en la mayoría de los productos que se ofrecen y que son precisamente los fondos, contratos y derivados financieros los más activos y dinámicos en cuanto a las posibilidades que ofrecen a los grandes inversores.

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