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¿Es posible la implantación de la sharia en Europa? Colectivos musulmanes luchan por imponerla

Cuando Abu Imran, portavoz del grupo «Sharia4Belgium», instó  a Carla Bruni a divorciarse de Sarkozy y convertirse al islam, se alzó como un destacado líder dentro de estos colectivos musulmanes radicales en Europa.


Son muchos y hacen mucho ruido. Se proclaman contrarios a la democracia, creen ciegamente que Europa será un día territorio musulmán y luchan abiertamente por imponer sus valores. Abu Imran, líder de «ShariaforBelgium» afirma que «un musulmán de verdad no utiliza la democracia para alcanzar el poder y establecer el islam. Participar en las elecciones sin creer en ellas es un engaño. En un estado de guerra, está permitido engañar a los enemigos, pero en asuntos de política no vemos a los infieles como enemigos, sino aliados con los que establecer pactos».

Sus homólogos en Holanda, «ShariaforHolland», desarrollan un poco más esta teoría: «Como musulmanes, creemos que hay un pacto con los infieles para que nuestras familias y nuestra riqueza estén protegidas, por eso no podemos engañarles. Por eso somos sinceros y decimos alto y claro cuáles son nuestras intenciones. Ya lo dijo Alá, el mundo entero estará regido por mis leyes».

Según los expertos, en los últimos años ha habido un evidente cambio de estrategia en la forma en que este tipo de grupos fundamentalistas se dirige a la sociedad: «Son segundas y terceras generaciones de grupos que comenzaron en la década de los noventa, durante la guerra de los Balcanes, especialmente en Reino Unido, y que han aprendido cómo moverse en el límite de lo legal. Saben qué cosas pueden decir y qué cosas no. Además, han sabido muy bien adaptarse a las nuevas tecnologías para llegar a más gente y difundir su mensaje», explica Lorenzo Vidino, experto en islamismo y violencia en Europa.

Las consecuencias de este tipo de declaraciones radicales y de comportamientos extremos son preocupantes. Edwin Bakker, director del Centro Internacional de Terrorismo y Contraterrorismo, situado en La Haya (Holanda), afirma que a nivel más local, «estos grupos pueden suponer un problema para quienes no viven de acuerdo con sus reglas», señala.

Muchos de estos colectivos radicales ya patrullan las calles de distintas ciudades europeas con el objetivo de establecer la sharía (ley islámica) y «mantener a los jóvenes musulmanes apartados de las drogas y el alcohol», en palabras de Adnan Avdic, miembro de Los Seguidores del Profeta, un grupo fundamentalista islámico en Dinamarca. Uno de los líderes musulmanes más conocido —y polémico— en Reino Unido, Anjem Choudary, asegura que, muy pronto, el islamismo se hará tan fuerte en Europa como para evitar la entrada de infieles a determinadas áreas: «Se prevé que pronto seremos tantos como para conseguir el control, la seguridad y la autoridad en algunos lugares, donde implantaremos la ley islámica y evitaremos la entrada de intrusos».

Sus hermanos musulmanes de «ShariaforBelgium» y «ShariaforHolland» corroboran sus palabras: «Cada vez hay más no-musulmanes que se dan cuenta de esta realidad. El establecimiento de la sharía no sólo ayudaría a nuestros países, también salvaría a la sociedad de la miseria que la ley humana ha causado: la explotación de mujeres terminaría, el alcohol se prohibiría y el gas, el agua y la electricidad serían gratis para todos».

 

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