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Persecuación religiosa: últimos casos de persecución a cristianos en el mundo

Libia: dos cristianos fueron asesinados con disparos en la cabeza. Los cadáveres de Wasfy Bajit Gad Mijail, de 37 años, y de su hermano Fahmy, de 27, fueron hallados el 13 de noviembre cerca de Al Jums. En sus cuerpos se encontraron unos guantes negros con sentencias islámicas. Como muchos otros cristianos asesinados en Libia –entre ellos los 21 que fueron masacrados a principios de este año por el Estado Islámico–, trabajaban de obreros y enviaban las ganancias a casa para mantener a sus familias. "Fueron a por ellos y los mataron porque eran cristianos", dijo el padre Sulaiman Botros. "Mantuvieron la fe y no quisieron renegar del Señor Jesucristo. Son los mártires de nuestra iglesia".

Egipto: Marwa Ahmed, exmusulmana de 26 años, fue asesinada por su familia por convertirse al cristianismo y casarse con un cristiano. Había huido tres años antes de su su ciudad natal y se había mudado a Alejandría con su nuevo marido, donde dio a luz a un niño y a una niña. Pero cuando su tío y sus primos se enteraron de que había vuelto de visita a Taymiya, le siguieron la pista y la raptaron. Según las informaciones, su tío obligó entonces a su hermana menor a "matarla y castigarla por su conversión". Otras informaciones dicen que fue el propio tío quien mató a Marwa.

Otro soldado cristiano más fue asesinado en su unidad (de mayoría musulmana). Bishoy Natai Bushri Kamal, de 21 años, fue encontrado muerto en su base militar en El Cairo. El Ejército le dijo a su familia que se había suicidado ahorcándose. Sin embargo, su tío, Sami Bushri, dijo: "Lo negamos rotundamente [que se hubiese suicidado]". El tío añadió que Bishoy se había peleado hacía poco con un tal Mustafá, otro soldado. Kamal presentaba heridas en el abdomen, la cara y la espalda que indicaban que había sido torturado y después asesinado. (Aquí se pueden ver cinco casos más de soldados cristianos egipcios hallados muertos, de los que el Ejército dijo que se habían suicidado o que habían sufrido algún otro "accidente", y cuyas familias negaron estas afirmaciones. Todos apuntan a conflictos con los soldados musulmanes en las unidades, incluyendo los intentos de obligar a los cristianos a convertirse al islam).

Yemen: dos musulmanes convertidos a la cristiandad fueron asesinados, en dos incidentes separados, por abandonar el islam. En Taiz, un miembro de Al Qaeda disparó a un cristiano entre 15 y 20 veces. El segundo cristiano, disparado una vez en su casa, también fue asesinado por otro grupo islámico yihadista o por miembros de su propia familia. Un compañero del segundo converso dijo que los musulmanes le habían acosado y amenazado: "A mucha gente no le gustaba que fuese un converso... Creo que es por su fe; no hay otra razón". Las autoridades, como es habitual, no efectuaron detenciones.

Reino Unido: un exmusulmán, Nisar Husain, de 19 años, recibió 13 golpes de pico y varios puñetazos y patadas a manos de dos encapuchados cuando salía de su casa, en West Yorkshire. Quedó con una rodilla destrozada y una mano fracturada (aquí, el vídeo del ataque). Según el apóstata, se había puesto en el punto de mira después de convertirse al cristianismo en 1996 y de que su familia apareciera en un documental de 2008 explicando el maltrato hacia los musulmanes conversos. Desde entonces, los musulmanes de la zona han echado a la familia de una casa anterior y les han atacado por la calle. "Nuestras vidas se han visto en peligro y sometidas", dijo Husain. "Nos han obligado a vivir en un ambiente de miedo, esto no es Inglaterra. Yo crecí en un país decente y libre, aceptando los valores y el Estado de derecho británicos. Creo que el multiculturalismo ha fracasado, creo que la gran sociedad de David Cameron ha fracasado y que aquí hay dos leyes, una para ellos y otra para nosotros".

Bangladesh: el 18 de noviembre, tres hombres agredieron al padre Piero Parolari, misionero de 64 años que trabajaba en el hospital de St. Vincent desde 1985. "Querían matarlo", dijo un compañero. "Iban tres bestias en moto. Uno le disparó en el cuello, pero solo le rozó, mientras que otro le lanzó un cuchillo (tal vez un cuchillo chino) a la arteria carótida. El corte fue lo peor. El padre Parolari perdió mucha sangre". El sacerdote cayó y se golpeó en la cabeza, tenía cardenales en los ojos y en el cuerpo, y tres costillas rotas. Al parecer, sufría de problemas respiratorios, y hubo que drenarle líquido de los pulmones.

El 5 de noviembre, cuatro familias católicas se libraron por poco de la muerte cuando un grupo de musulmanes prendió fuego a sus casas tras acusarlas de brujería. Una turba musulmana intentó encerrarlas en las casas antes de prenderles fuego. "Durante más de un año, unos musulmanes jóvenes de un pueblo vecino nos han estado acusando de practicar brujería y nos han dicho que nos marchemos del pueblo. Nos han humillado en público y han tirado ladrillos a nuestras casas", dijo Ramni Das, de 57 años, que perdió dos casas en el ataque. "Querían matarnos quemándonos vivos, pero logramos escapar. Lo hemos perdido todo".

Kenia: un hombre del que se descubrió que era secretamente cristiano escapó de su familia política musulmana, que intentó apuñalarlo y que se llevó a su mujer y a sus hijos por la fuerza. Hasán Alí dijo que la noche del 11 de noviembre musulmanes vecinos y miembros de su familia política llamaron a su puerta armados con cuchillos. Dijo que los musulmanes de la zona podrían haber empezado a sospechar de su ruptura con el islam al haber dejado de acudir a la mezquita. "He oído a gente hablando delante de mi casa y mencionando mi nombre... Supe que estaba en apuros cuando empezaron a preguntarle a mi mujer sobre mi fe. Después escapé por la ventana". La familia de su mujer agarraron después a ésta y a sus dos hijos, un niño de 7 años y una niña de 4, y se los llevaron a casa de sus padres.

Según una fuente, "los padres están diciendo a la mujer de Alí que los niños deberían empezar a ir a una madraza, una escuela de primaria islámica. (...) La mujer de Alí está sometida a la presión de sus padres para que abjure de la fe cristiana, y lo está pasando muy mal".

Alí dijo que le sería "muy difícil" volver a su casa o volver a ver a su familia. "Lo que me preocupa ahora mismo es que se ha cortado la comunicación entre mi mujer y yo. No puedo volver a ponerme en contacto con ella. Sé que mi mujer y mis dos hijos, Husein y Mariam, serán islamizados. Esto me hace pasar noches enteras sin dormir".

Nigeria Central: los pastores musulmanes hausa-fulanis perpetran a menudo atrocidades contra los cristianos que deberían considerarse "limpieza étnica/religiosa", según un informe de la Red de Análisis de Seguridad del Conflicto Nigeriano (NCSAN, por sus siglas en inglés). Pese al relato mediático de que la violencia hausa es fruto de la degradación del entorno y la migración, se sabe que los pastores están motivados por una agenda islámica que persigue limpiar el territorio de cristianos tanto como la organización yihadista Boko Haram, más conocida. Los datos del informe revelan que, solo en un año y medio (desde diciembre de 2013 a julio de 2015), los pastores musulmanes asesinaron a 1.484 cristianos (532 hombres, 507 mujeres y 445 niños), hirieron a 2.388 (1.069 hombres, 817 mujeres y 502 niños) e incendiaron o destruyeron 171 iglesias, 314 casas y 39 tiendas y negocios de cristianos.

La conclusión del informe de la NCSAN es: "Para muchos, las atrocidades cometidas por los pastores musulmanes hausa-fulanis pueden ser consideradas, en el mejor de los casos, como limpieza étnica y, en el peor, como genocidio. Esto es porque, según las pruebas presentadas, se está llevando a cabo una destrucción física, deliberada y calculada cuyos objetivos son grupos étnicos y religiosos concretos [cristianos]. Dicha destrucción recibe el apoyo e impulso de una ideología religiosa supremacista para asegurar que el islam domina todos los aspectos de la vida en el estado de Taraba".

República Centroafricana: miles de personas han sido asesinadas desde 2013, cuando las milicias musulmanas conocidas como Seleka se hicieron con el poder en el país, de mayoría cristiana. Tras meses de asesinatos, violaciones y saqueos por parte de Seleka, surgieron las milicias cristianas conocidas como Anti Balaka, probablemente responsables del asesinato de tres musulmanes. Como represalia, los musulmanes prendieron fuego a una iglesia y asesinaron a más de 30 hombres y mujeres, e incendiaron sus casas, en las zonas de mayoría cristiana de la capital, Bangui. Según un testigo, "la gente lo ha perdido todo, y ahora no tienen ni donde reposar. Se han convertido en vagabundos en su propio país (...) El objetivo sigue siendo empobrecer a los cristianos quemándoles sus casas y propiedades (...) La amenaza de muerte inminente está en la mente de todos, por lo que está pasando en la República Centroafricana, lejos de las cámaras de los medios. Estamos indefensos, nuestras vidas corren peligro, y solo Dios puede salvarnos".

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