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Locura natalista africana y locura religiosa musulmana: la verdadera amenaza contra Europa

Alain Nueil |
Desde hace 50 años, denunciar la sobrepoblación del planeta es un tabú absoluto. Cada vez que la población de nuestro pobre planeta aumenta de mil millones de habitantes, Le Monde celebra el "feliz" acontecimiento. Cuando se alcanzaron los 9.000 millones, la última página presentaba un montaje de 200 o 300 fotos festejando la diversidad de esta espantosa muchedumbre. ¿Acaso una voz valiente se ha alzado para gritar: ¿"Es eso razonable?" Ninguna. En todo caso ninguna que haya podido traspasar la barrera construida por el silencio de los medios.

[caption id="attachment_193896" align="alignleft" width="150"]Alain Nueil Alain Nueil[/caption]

En los años 70, todos temían la sobrepoblación del planeta y se recomendaba el control de los nacimientos. Desde entondes la mordaza se ha impuesto. Hoy ya no se puede hablar en negativo del fenómeno. ¿Por qué? Porque la primera causa de la sobrepoblación es africana. La delirante sobrenatalidad de este continente (7,6 hijos por mujer en Niger, por ejemplo) se ha vuelto un tabú antirracista. El antirracismo funciona como un antibiótico del pensamiento: mata a todas las ideas que tengan relación con la teoría cuya sola mención es un crimen. Hablar de la explosión demográfica africana convierte a cualquiera en un racista, el crimen mayor de nuestra época.

El "invierno árabe" ha caído sobre Medio Oriente. "Nieva" en El Cairo, "se esquía" en Yemen... El balance de la "primavera árabe" es desolador. Egipto ha recuperado su mariscal habitual después del intermedio nefasto de los Hermanos Musulmanes, en la Siria en ruinas Bashar Al-Assad se defiende como gato panza arriba, varios países de la zona se han hundido en el caos de guerras interétnicas, interreligiosas, intertribales... Esperemos que nuestro gobierno no acoja a refugiados chiítas en Francia, sino tendremos una guerra entre suníes y chiítas en los suburbios de Paris... Todos los que decían que el mundo árabomusulmán podía transitar por el camino de la democracia apartando a la vez a sus tiranos y a sus fanáticos se han equivocado.

Con estos dos fracasos mayores (locura natalista africana y locura religiosa musulmana), el "Campamento de los Santos" se está insalando en Sicilia y amenaza a toda Europa. En lugar de rechazar la invasión, los gobiernos denuncian a los traficantes. Acusan al termómetro de ser culpable de la fiebre. Sin demanda de inmigrantes no habría traficantes. El comercio humano de inmigrantes ilegale florece precisamente porque nuestros gobiernos están llamando a esos invasores. Y eso es tan cierto que hasta mandan barcos de salvamento para recoger en alta mar a los candidatos a invadir Europa.

Con los gobiernos que tenemos, dentro de pocos años Paris se llamará Migrantopolis. No nos queda más remedio que elegir a aquél (o a aquella en este caso: Marine Le Pen) que nos propone los medios eficaces para luchar contra esta invasión.

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