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Yo no soy Charlie

Por  Alberto Ramos |

La consigna de moda es "Yo soy Charlie". El rebaño, siempre ansioso de proclamar su balante condición, ya ha adoptado ese lema. Con tal de alimentar su ego y acariciar su narcisismo, los que no acostumbran a pensar y se limitan a seguir la voz de su amo ya se han colgado esta "medalla". A donde va Vicente, va la gente. Pues que vayan con viento fresco...

Les han dicho que la libertad de expresión ha sido atacada, y no caen en la cuenta que la libertad de expresión no existe más que para las opiniones mayoritarias y consensuadas, las que permite el Sistema, las oficiales, la únicas que merecen el privilegio de la circulación libre, cuando no subvencionada. Pero no es la libertad de expresión lo que ha sido blanco de este brutal atentado.

curanLos terroristas islamistas que han acabado con la vida de 12 personas en la sede de Charlie Hebdo no ha tenido nunca la intención de atacar esa sacrosanta libertad de expresión, tan declamada y tan mal practicada. Lo suyo ha sido simplemente la aplicación de la sharia que manda matar a los blasfemos contra Mahoma y el Corán. Y más allá de esta puntual venganza, han pretendido sembrar el terror en una población a la que tienen por meta conquistar y dominar. Ha sido un castigo contra unos blasfemos y un ataque a nuestra civilización. El argumento de la inquina contra la libertad de expresión atribuida a estos asesinos es simplemente risible.

Al centrar el objetivo en esa libertad de expresión y tratar de confundir sobre los verdaderos objetivos de este ataque el Sistema nos trata de escamotear el carácter musulmán del ataque. Admite que es un atentado islamista porque no puede negarlo ni tergiversar sobre ese punto. Pero resulta que no hay un Corán para los islamistas y otro para los musulmanes comunes y corientes. El Corán, el único y sagrado Corán, dice negro sobre blanco que los que ofenden al profeta Mahoma deben morir. Y punto. Los islamistas no tienen un libro de referencia distinto al conjunto de todos los musulmanes. El problema no es el islamismo, es el islam, el problema no son los islamistas, son los musulmanes.

La versión, repetida hasta la náusea, de que los terroristas islamistas no son verdaderos musulmanes al cometer esos crímenes se cae por su propio peso. Son musulmanes precisamente porque cometen esos crímenes, ya que éstos les son ordenados por el Corán y la sharia. Y las enseñanzas del Corán y las leyes de la sharia son de obligado cumplimiento. Nunca un musulmán es tan musulmán como cuando cumple esas enseñanzas y aplica esas leyes.

El Sistema trata también de desviar la atención sobre la cuestión central que es la inmigración masiva, la colonización rampante que padecemos los europeos desde hace décadas. Esta inmigración/invasión/colonización no nos ha aportado más que desgracias y conflictos, con el horizonte seguro de la guerra a la vuelta de la esquina. Los hechos están a la vista, nadie puede negarlos. Pero el sistema trata erre que erre de desfigurar la realidad. La estrategia consiste en condenar el efecto pero no la causa, señalar el terrorismo islamista, sin mencionar que éste no ha caído del cielo ni nacido por generación espontánea, sino que ha llegado con la inmigración, con la llegada masiva de millones de extranjeros que nunca hemos necesitado ni llamado los pueblos europeos.

Yo no soy Charlie porque este semanario era pro-inmigracionista, pro-multicultura, anti-francés y por tanto anti-europeo. Por eso yo no soy ni puedo sentirme Charlie, porque no comparto estas ideas que buscan borrar de la faz de la tierra todo lo nuestro. El monstruo al que esta revista contribuyó a engordar ya está entre nosotros. Los hombres de Charlie han ayudado a instalar en casa ese monstruo que finalmente los ha devorado.

La peor consecuencia de esto es que va a haber más leyes represivas, no para los invasores/colonizadores, sino para los europeos. Los traidores y los vendepatrias que detentan el poder darán otra vuelta de tuerca, y siempre en el mismo sentido, contra los europeos, contra el legítimo derecho de los europeos de ser dueños de su tierra y de su futuro.

Yo no soy Charlie. En todo caso, como dice Jean-Marie Le Pen, soy Charlie Martel. La paloma será Charlie, pero yo no, de ninguna manera.

https://www.youtube.com/watch?v=ds-xZiFBahE

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