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Santiago de Munck Loyola | ¿Por qué Vox? (i)

Desde su creación, la Asociación Esperanza Popular – Movimiento de Bases, ha venido desarrollando distintas actividades destinadas a cumplir con su cometido: promover la regeneración democrática de la vida política. En ese sentido hemos organizado debates, mesas redondas o encuentros en torno a diferentes problemas que afectan a la mayoría de los ciudadanos y que son consecuencia directa del anormal funcionamiento de nuestra democracia. Estamos haciendo realidad lo que falta en muchos partidos políticos, la participación, el diálogo o el debate y lo hacemos desde una perspectiva ideológica concreta. Pero no sólo hemos trabajado hacia dentro, sino que también hemos mantenido contactos con fuerzas políticas que entre sus postulados coincidían con nuestro principal objetivo, la regeneración democrática, animando a nuestros socios a que si así lo estimaban conveniente entrasen en el partido que a su juicio más coincidiese con sus convicciones personales. Algunos socios se integraron o lo intentaron en Ciudadanos, otros no han querido o no quieren militancia política alguna y otros, entre los que me encuentro, hemos decidido integrarnos en VOX.

Para algunos, sobre todo en Alicante, Ciudadanos supuso una gran desilusión, sobre todo, porque la práctica política y su estructuración democrática distaba mucho de la teoría que, sobre el papel, parecía atractiva.

Hace tan sólo dos meses nació VOX, un nuevo partido político que, entre otras cosas, enarbolaba con fuerza la bandera de la regeneración democrática y cuyos postulados ideológicos reflejados en su manifiesto suponían para muchos un recuerdo claro y nítido de los valores y principios por los que durante años hemos venido trabajando. Y yo aposté por VOX.

VOX me gusta porque defiende sin complejos la unidad de España y la igualdad entre todos los españoles. VOX me gusta porque se atreve a ofrecer una alternativa concreta a un grave problema, la falta de viabilidad económica y política del estado de las autonomías, reconocido por todo el mundo pero para el que nadie ofrece solución alguna. VOX me gusta porque reclama la necesidad de que los partidos no se financien a costa de las subvenciones procedentes de nuestros impuestos. VOX me gusta porque defiende el derecho a la vida y reclama más fondos públicos para la dependencia. VOX me gusta porque defiende a las víctimas del terrorismo sin ningún tipo de tibieza y porque exige el cumplimiento de la ley, y sólo la ley, para derrotar a los terroristas y sus cómplices. VOX me gusta porque denuncia a la partitocracia dominante y reclama la recuperación del protagonismo de los españoles en la sede de la soberanía nacional, con luz y taquígrafos. VOX me gusta porque propugna más respeto con el dinero de los contribuyentes y promueve una disminución de la enorme carga fiscal que padecemos por tener que sostener un gigantesco estado, y a sus 17 mini estados, tan poco eficiente. Y VOX me gusta porque desde su nacimiento ha apostado por la democracia interna como norma básica de funcionamiento y en un tiempo record ha puesto en marcha un proceso de elecciones primarias para la confección de su lista a las elecciones al Parlamento Europeo que constituye todo un ejemplo y el anticipo de una nueva forma de entender y de hacer política.

VOX representa principios y valores hoy ausentes por abandono de su principal depositario en el campo del centro derecha español y, por ello, los que siempre los hemos defendido ya no estamos huérfanos, tenemos una alternativa que, además, es moderna, limpia, renovadora y participativa. Hay quien teme que apostar por VOX pueda suponer beneficiar a la fragmentada y desorientada izquierda española. Se equivocan, apostar por VOX significa, en primer lugar, anteponer los intereses nacionales a los intereses partidistas y, en segundo lugar, anteponer los principios a un pragmatismo malentendido en el que todo vale con tal de ejercer el poder. No hay que tener miedo y nuestra historia electoral reciente así lo demuestra. Cuando se pierde el rumbo, cuando la soberbia ciega la razón y cuando se traiciona al votante es de justicia cosechar un merecido castigo.

Apuesto por VOX porque representa la esperanza de un cambio profundo en el centro derecha español, un cambio nacido desde la calle, desde la voluntad de los ciudadanos que no nos conformamos con lo que hay, con lo de siempre que, además, es incapaz de oír la voz de los suyos. Y por eso, además, me presento como candidato en las primarias para la lista europea de VOX. Quiero así, aunque sea con más carácter testimonial que otra cosa, expresar públicamente mi apoyo y mi compromiso con un proyecto lleno de ilusión y de esperanza y con un equipo que seguramente hará presente en las instituciones europeas una nueva voz española, una voz serena, firme y sin complejos.

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