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Juan Fernández Krohn | General Yagüe, o la desnazificación que no cesa

El general Yagüe, héroe de la Guerra civil del 36 y de la Guerra de Marruecos, persona non grata en su tierra de adopción. Las cosas claras y el chocolate espeso. Después de una primera bajada de pantalones (con perdón) en el tema Gamonal, la segunda no podía tardar, tras el revuelo que armó en los medios la apertura de una muestra en las inmediaciones de la capital burgalesa dedicada al célebre militar.

krhon¿Podía ser de otra forma? No por cierto. En la lógica de derrota mundial que ya expuse aquí en mi articulo anterior y que preside la historia y el día a día de la actualidad española más candente desde la terminacion de la segunda guerra mundial, en el 45, estaba desde luego cantado en los astros como quien dice la defenestración de una figura tan destacada del Alzamiento y de la guerra civil y antes incluso, del sofocamiento de la revolución asturiana del octubre del 34.

Secuela fatal (una más) de nuestra derrota en el 45 y de la rendición pactada del régimen anterior entonces, y también de la reescritura al revés de la historia de España en el siglo XX, que dio inicio -en el plano legal- con la ley de la memoria. Y última hasta la fecha también en la serie interminable de medidas que fueron jalonando por etapas -brusca o suavemente (como con vaselina)- la desnazificacion- léase desfalangistización, y viceversa- del régimen de Franco. Y, en fin, ultimo botón de muestra, contra lo que muchos españoles siguen pensando (o ignorando), que la guerra no se terminó para los españoles en el 39 ni siquiera en el 45, sino que dura todavía.

En espera por cierto de ese bando final, copia calcada del de Primero de Abril pero en negativo, a la inversa o al revés que proclame a la faz del mundo la Verdad Histórica Oficial -léase la versión de una memoria ("democrática") de los vencidos de entonces- sellando así "pari passu", por la via a la vez de los hechos consumados, el final de setenta años de desnazificacion y de guerra psicológica y de propaganda, léase de la Segunda Guerra mundial a secas, que para nosotros los españoles no empezó sino en el 36, y no en el 45.

A Francisco Umbral, detalle significativo por demás, el celebre militar falangista le caía bien. Es lo que se deduce del dato flagrante que Juanito Yagüe, como muchos le conocieron siempre, saliera ileso de la quema en la depuración implacable -por la vía literaria- a la que Umbral somete a todas las figuras destacadas del bando nacional en sus novelas gueracivilistas como yo las llamo, directamente relacionadas con la guerra civil.

Y en "la Leyenda del César Visionario", como ya lo apunté en alguna entrada reciente de mi blog, no escatima incluso las frases elogiosas hacia el célebre general, el más falangista y el mas pro/nazi -al pan y al vino- del régimen anterior, partidario incondicional de la entrada en guerra a favor de Alemania y de los países del Eje, lo que le valió -tras el 45- su caída en desgracia y relegación. Por su probidad y honestidad probadas lo elogia Umbral y por la imagen de militar eficiente -y eficaz (sic) (...)- que se labraría él mismo y se ganaría a pulso, en la guerra como en la paz. Ni una palabra, ni una jota tan siquiera en toda la obra umbraliana -signo elocuente por demás-, ni la mas mínima mención o alusión a a la leyenda negra que le perseguiría hasta hoy.

Carnicero de Badajoz dicen. Perdónales porque no saben lo que dicen ni de lo que hablan. Badajoz fue episodio bélico de importancia crucial y decisiva es verdad, una operación de guerra -de (re) conquista- incluso en su faceta de represión como la que se sucedió justo a seguir. Ley de guerra y ley de bronce de la historia, desde que el mundo es mundo y hasta el final de los tiempos, a la que la era democrática que dio inicio con la Revolución Francesa nada iría a cambiar, áas bien a agravar -o multiplicar hasta la enésima potencia- como sucedió en la Vandea (o Vendée), un genocidio (democrático) que los historiadores contabilizan hoy en un millón de personas.

O como sucedió en las hambrunas de Ucrania en los años treinta -aquellas aguas estos lodos (...)- , o en el auténtico genocidio de alemanes del Este (varios millones de víctimas)- al final de la segunda Guerra mundial. La historia de España en bloque, memoria adentro. O se toma o se deja. Esa es la divisa que algunos hicimos nuestra. Como lo proclamaron -con sus historias nacionales respectivas- figuras tan fuera de sospecha como Stalin o Napoleón.

Y ahí reside sin duda la clave de explicación que en nuestros medios (azules, patriotas, o que sé yo) no haya surgido hasta ahora una clara estrategia -sino combates de retaguardia a penas- contra la ley funesta. Y estoy seguro (otra vez) que el decirlo mis amigos y camaradas de la España en Marcha no me tomaran a mal.

Yagüe, genio y figura hasta la sepultura. Y para los restos. "¡Caballeros legionarios -arengó a sus tropas en vísperas de la toma de Badajoz- los rojos dicen que sois curas disfrazados de hombres, entrad en Badajoz a decir misa!". Como así hicieron, como así fue. Amén

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