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Joaquín Ferro | Somalia: experiencias sobre el terreno de un Coronel español

El pasado miércoles 5 de febrero celebramos una charla-coloquio en el marco del Máster en Estudios Estratégicos y Seguridad Internacional de la Universidad de Granada, en la que algunos miembros de GESI tuvimos la suerte de aprender e intercambiar opiniones con el Coronel de Caballería D. Alberto González Revuelta, Diplomado en Estado Mayor y antiguo alumno del Máster.

joaquín-ferroEl Coronel González Revuelta, que colabora asiduamente con este grupo, regresó hace poco de Somalia, donde ha estado destinado durante seis meses como integrante de la European Union Military Training Mission  Somalia. El objetivo del debate era, por tanto, acercarnos a todos los presentes a la situación que se está viviendo en este país africano, así como analizar sus causas y estudiar la posible evolución de un Estado, considerado como fallido, que en la actualidad acapara la atención y los esfuerzos de gran parte de la comunidad internacional. Todo ello gracias a la experiencia y la claridad de miras de alguien como el Coronel, que ha estado trabajando sobre el terreno y tiene verdadero conocimiento del estado del conflicto somalí.


El contenido de la charla fue sumamente interesante y todos los asistentes tuvimos la oportunidad de intercambiar puntos de vista y preguntar cuanto quisimos de forma natural y distendida. A pesar de la complejidad del conflicto, las explicaciones del Coronel fueron precisas y clarificadoras, y por ello desde GESI hemos querido recoger en este post algunas de las ideas que salieron a colación.


Características de Somalia


Nuestro invitado abrió la charla con una breve introducción sobre las características, la evolución y la actual situación de Somalia, para ponernos a todos en perspectiva y orientar el debate.


De entre las características geográficas, geoestratégicas y demográficas del país cabe destacar, además de su importantísima localización en el Cuerno de África, el hecho de que no exista un censo poblacional oficial debido a la ausencia de Estado en la que se ha visto sumida Somalia durante más de dos décadas. La estimación es que en este país habitan entre 7 y 9 millones de habitantes, de etnia somalí y religión musulmana suní. Además, la situación de pobreza extrema y conflictividad ha provocado un proceso de diáspora en el que se ven envueltas un millón y medio de personas que han tenido que exiliarse a otros países de su entorno,  como Etiopía y Kenia o a países anglosajones fundamentalmente, como Reino Unido, Canadá o Estados Unidos, así como un número de desplazados en el interior del país cercano a otro millón y medio. El dinero que los exiliados reenvían es la base de la subsistencia de muchas familias somalíes y, en la actualidad, la clase política y gobernante del país está integrada por los retornados que han sido preparados en el exterior.


El factor determinante para entender la sociedad y la política somalí son los clanes. En Somalia existen 6 clanes mayoritarios, basados en lazos familiares, que se encuentran repartidos de forma más o menos diferenciada a lo largo de todo el país. Los dos clanes que se sitúan en el centro de Somalia son los más implicados en el conflicto y los clanes fronterizos gozan del apoyo de aquellos países con los que limitan, si bien el islam está presente en todas sus decisiones. En la actualidad, el porcentaje de representación demográfica de que disfruta cada clan ha sido respetado a la hora de conformar el Gobierno Federal Somalí (GFS) así como el Parlamento, de forma que estas instituciones reflejen en su número de miembros la representatividad real de cada clan. Durante los 20 años de ausencia de Estado en Somalia, los clanes se disputaban el poder e intentaban proporcionar los servicios básicos en sus respectivos territorios. Ahora, la presencia de un enemigo común, personalizado en Al Shabab, hace posible que los clanes permanezcan unidos en el gobierno.


Situación política actual


En cuanto a la situación política del país, el Coronel diferenció los elementos internos y externos que determinan el actual estado del conflicto. Como elemento interno principal destaca el GFS, que ha sustituido al Gobierno de Transición instaurado por la ONU. Este último fue conformado por los clanes ante la presión de Naciones Unidas, que amenazó con retirar el apoyo que estaba ofreciendo al país si no se lograba un acuerdo para establecer un gobierno provisional. Logrado dicho acuerdo, no sin dificultad, el actual GFS pretende continuar el camino ya comenzado por el anterior, apuntalando el Estado y prestando los servicios básicos. Si bien, su debilidad es manifiesta y los señores de la guerra conservan aún mucho poder. Al Shabab trata de minar su legitimidad y aunque la piratería, problema que atrajo inicialmente la atención internacional, parece estar controlada, dista aún mucho de ser completamente erradicada. Los piratas se están adaptando a la situación y mandan naves nodrizas a las costas de la India para operar en aquella zona.


Como factores externos, cabe señalar el elevado número de actores internacionales presentes en Somalia y la descoordinación imperante entre ellos. Sobresale por encima de todos el papel que lleva a cabo AMISOM en su lucha contra Al Shabab, aunque todos y cada uno de los países que integran la misión de la Unión Africana tienen sus propios intereses en el país. Asimismo, hay un elevado número de agencias vinculadas a la ONU cuya coordinación deja mucho que desear. La Unión Europea lleva a cabo un enfoque integral a la hora de intentar la resolución de la situación en la región. Para ello, en Somalia ha lanzado una serie de iniciativas, tanto civiles como militares, en apoyo del GFS. Además, existen países europeos como Italia o Reino Unido, antiguas metrópolis de la zona, que mantienen relaciones bilaterales al margen del esfuerzo comunitario. Por otro lado, Turquía está haciendo una apuesta muy fuerte en el país como modelo de intervención en la política de África, al ver que su integración en la Unión Europea no acaba de producirse. Estados Unidos no actúa directamente pero sí mediante empresas privadas de desarrollo que siguen sus dictados.


La situación territorial de Somalia también destaca por su particularidad e incide en el conflicto. Durante estas dos décadas de ausencia del Estado, las regiones norteñas de Somaliland y Puntland han sido las únicas que han gozado de cierto control y estabilidad. Sin embargo, Somaliland se ha declarado independiente unilateralmente, no reconoce a Mogadiscio y, a pesar de que ningún Estado la ha reconocido, mantiene muy buenas relaciones con Reino Unido. Por su parte, Puntland se considera autónoma aunque sí reconoce al gobierno de Mogadiscio, lo mismo que ocurre con Jubaland, al sur. Además, en Puntland existen yacimientos de petróleo sin explotar que están siendo estudiados por compañías británicas, quienes negocian una concesión de explotación con el gobierno. Las fuerzas de AMISOM no están autorizadas por la resolución de las NNUU a actuar en  Puntland ni en Somaliland, lo que tiene su implicación en los esfuerzos antiterroristas, dado que no es descartable que Al Shabab traslade su santuario a dicha zona


Al Shabab


Mención particular ha de hacerse al grupo terrorista islámico Al Shabab, del que pudimos analizar desde su evolución hasta su estado actual, sus enclaves o el tipo de ataques que emplean. La comunidad internacional, que llegó al Cuerno de África, entre otros motivos, para luchar contra la piratería, ahora permanece en el país para combatir el extremismo islamista y considera que vencer a Al Shabab es un requisito indispensable para la normalización del Estado somalí.


La conexión de Al Shabab con Al Qaeda siempre ha sido manifiesta, pero en 2012 se produce su integración definitiva, lo cual ha supuesto la llegada de combatientes desde el exterior así como un importante apoyo táctico y logístico. Al tiempo, se corre el riesgo de que Somalia se convierta en un bastión terrorista si no se logra acabar con el grupo, lo que supondría que muchos integrantes del grupo fuesen enviados a otros países a combatir en la yihad.


Al Qaeda también proporciona respaldo económico a Al Shabab. El grupo somalí solía financiarse mayoritariamente con la explotación de carbón vegetal a través del puerto de Kismayo, que se vendía en Arabia Saudí y Emiratos Árabes a pesar del bloqueo comercial existente. Sin embargo, cuando las fuerzas de AMISOM recuperan dicho puerto en 2012, Al Shabab pasa a financiarse con a la ayuda que recibe de Al Qaeda a través de Yemen. Otros métodos utilizados para obtener ingresos son la extorsión a empresarios de Mogadiscio o las tasas que cobran a las ONGs que trabajan en sus zonas de control. Con este último método se consigue además del dinero, una forma de reconocimiento internacional explícito de que ellos controlan una zona específica y brindan protección en ella.


Los enclaves donde los yihadistas mantienen el control coinciden con zonas rurales del interior del país, ya que AMISOM ha conseguido liberar las ciudades más importantes, incluida la capital. Sin embargo, Al Shabab mantiene células es estos centros urbanos y por tanto conserva la capacidad de actuar en ellos cuando quiera. Concretamente en Mogadiscio, a pesar de estar liberada y concentrar a todas las fuerzas e instituciones nacionales e internacionales, hay una media de 18 atentados semanales cuyos objetivos se centran en altos cargos del gobierno y militares, además de empresarios que no hayan satisfecho el monto reclamado en las extorsiones. El tipo de ataque empleado para cometerlos consiste normalmente en el lanzamiento de granadas de mano, bombardeo con mortero, ataques selectivos u otros más complejos en los que se produce un atentado suicida seguido de un segundo ataque con metralleta o coche bomba cuando se están efectuando las atenciones médicas. Las instituciones se concentran en tres villas dentro de la capital, con sus respectivos sistemas de protección. El gobierno se encuentra en Villa Somalia, que cuenta con 5 círculos de seguridad. Al Shabab sólo ha podido adentrarse hasta el tercero, de momento.


En cuanto a su composición, Al Shabab integra miembros pertenecientes a todos los clanes somalíes, con más homogeneidad que el propio gobierno. Su actual orientación de yihad internacional, lograda tras el “Golpe de Godane”, lo hace posible al ofrecer un objetivo común más allá de los intereses de cada clan. No obstante, esta misma característica puede provocar que el grupo pierda arraigo y apoyos en la población si sigue radicalizándose y atentando indiscriminadamente contra la población, a pesar de contar con otro tipo de alicientes para reclutar miembros, como es el mayor salario que ofrece la organización a sus combatientes comparado con la que ofrece el Ejército Nacional Somalí. Además, la campaña con drones empleada contra ellos lleva a que Al Shabab extreme el control social y prohíba los sistemas de comunicación, lo cual le aleja de la población.


Situación actual del conflicto y posible evolución


En la actualidad, los avances que ha logrado el gobierno somalí y la comunidad internacional, liderada por AMISOM, son de una fragilidad extrema. A pesar de haber logrado expulsar a Al Shabab de los principales centros urbanos y de haber mostrado su superioridad en el planteamiento de una batalla convencional, el grupo islamista está planteando una estrategia de conflicto asimétrico difícil de combatir. AMISOM ha llegado al límite de sus capacidades y el Ejército Nacional Somalí tiene por delante un duro camino de preparación y modernización que le permita asumir sus responsabilidades.


Para lograr este objetivo, ya hay en marcha un proceso de formación basado en la ayuda internacional que pretende afrontar la difícil tarea de consolidar a un Ejército que lleva más de 20 años sin existir. Esto ha provocado que, en la actualidad, una de las carencias más preocupantes en el seno del Ejército Somalí sea la falta de mandos intermedios, ya que existen por un lado generales, de formación soviética , y por otro tropa, cuyos hombres son buenos combatientes pero malos soldados. Además, se daba el caso de que hasta ahora, el Gobierno sólo tenía presupuesto para pagar a 11.000 soldados, los integrantes del Sector 1 que protege Mogadiscio. El resto de Sectores, cuatro más, eran financiados por las milicias locales y señores de la guerra aliados con el gobierno, por lo que la lealtad de esos soldados era para con los jefes locales. Como uno de los retos a lograr para el presente año, está que el GFS pague la totalidad de los salarios del Ejército para procurarse su apoyo y fomentar una visión de la seguridad que tenga en cuenta el conjunto de la nación.


Por su parte, mientras por un lado se está en proceso de mejorar el adiestramiento y equipación del ejército somalí, por otro Naciones Unidas aprobó en su resolución Nº 2124 el aumento de las fuerzas de  AMISOM en 4.400 efectivos, además de dotar a la misión de la Unión Africana de capacidad aeromóvil, mediante unidades de helicópteros que permitan incrementar la velocidad para poder desplazar sus fuerzas en la lucha contra Al Shabab. Hasta el momento, esta lucha se realizaba en combates de carácter limitado y con fuerzas redimidas, fundamentalmente unidades tipo compañía. Por su parte, la agencia de ONU (UNSOA) que proporciona el apoyo logístico a AMISOM, pasará a realizar asimismo el apoyo logístico de aquellos artículos de carácter no letal (como carburante y alimentos) al Ejército Somalí.


Conclusiones


Como se ha visto, el encuentro dejó lecciones imprescindibles para comprender el conflicto somalí y poder orientarnos de cara al futuro del mismo. Sin embargo, hay tres ideas que el Coronel González Revuelta destacó sobremanera. En primer lugar, que la situación favorable que en la actualidad impera y que se ha ganado con tanto esfuerzo es reversible,  pudiendo quebrarse aún y producirse un retorno a la inestabilidad y al caos, algo que recientemente ha sido apuntado por el propio Secretario General de Naciones Unidas, Ban Ki-moon.


En segundo lugar, que el elevado número de actores que operan en Somalia, que tienen intereses particulares y muchas veces enfrentados, hace muy difícil la coordinación y organización necesarias para asentar el proyecto de Estado y consolidar los progresos. En este sentido, el Coronel hizo una comparación con el caso de Mali en el que, además de la diferente idiosincrasia del propio país, difiere sobre todo el liderazgo incontestable que allí ofrece Francia, algo que no se produce el en caso de Somalia.


En tercer y último lugar, nuestro invitado señaló la imperante necesidad de acabar con el terrorismo de Al Shabab como requisito previo para lograr una estabilidad que permita la consolidación del Estado en Somalia. Sin embargo, en un país donde la división entre clanes y el conflicto de intereses es tan patente, siempre queda la duda de qué pasará cuando se acabe con lo único que une, de momento, a todas las partes, que es la lucha contra un enemigo común: Al Shabab.



Joaquín Ferro Rodríguez es ayudante de investigación de GESI

 

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