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Carlos Sevilla Peris | La derecha ante el final de ciclo






“Quienes construimos el centro derecha desde el 82 no podemos estar hoy en procesos de fractura”, dijo el presidente de Castilla y León en la última convención nacional del Partido Popular (PP). Lo dijo citando a Jaime Mayor Oreja, ausente en la reunión, en una invitación al eurodiputado vasco a que no cambie de partido. Y es que la formación hegemónica del centro derecha español llega a las elecciones al Parlamento Euro­peo después de ver cómo algunas de sus caras visibles fundaban un partido a su derecha (Vox) y en plena caída en los sondeos (del 12% según La Razón, nada menos). Si a esto sumamos el auge de partidos como Unión Pro­greso y Democracia (UPyD) y Ciutadans, los comicios de mayo, de circunscripción única, podrían arrojar un reparto de fuerzas nuevo en este espectro político.

1391683945_homeSegún el politólogo Pablo Simón, la aparición de nuevos partidos forma parte del proceso de desgaste que vive el bipartidismo, que después de alcanzar una concentración de voto histórica en 2008 sufrió un primer revés con el descalabro del PSOE en 2011. “Cuando los principales partidos dentro del sistema político están deslegitimados porque han tenido una participación en gobiernos que no han sabido superar la crisis económica, o hay un fallo sistémico dentro de las instituciones, como en Grecia o Italia –porque el caso de España y Portugal es un poco diferente–, lo que vemos es que surgen nuevos partidos que quieren cambiar el statu quo”, explica Simón.

Hay quienes creen que el caso español no es tan diferente y que la crisis de las instituciones es fundamental para entender este fenómeno. “En lo que Vox se ha distanciado del PP no es en el aborto o el liberalismo, sino en las cuatro cuestiones principales que tienen que ver con el consenso del 78: el Estado autonómico, la unidad de España, el espíritu de la Transición y el terrorismo”, comenta Eduardo Maura, profesor de filosofía en la UCM y miembro de la Co­misión de Análisis 15M. En su opinión, el mensaje de regeneración que reivindican UPyD y Vox “presupone una crisis de régimen” que se pone de manifiesto también con las caídas de PP y PSOE.

La última escisión importante en el PP la protagonizó el exvicepresidente del Gobierno Francisco Álvarez-Cascos cuando fundó su propio partido en 2011. Daniel Ripa, editor de Diagonal Asturies, destaca el mensaje de renovación de Vox, por encima de sus planteamientos ideológicos más polémicos, y recuerda que Foro Asturias “ganó sus primeras elecciones con un mensaje de regeneración de la política”, llegando a recibir votos “hasta del electorado de Izquierda Unida”. Más que al PP, Ripa piensa que la nueva formación de Vidal Quadras o Santiago Abascal pretende disputar el espacio a UPyD, y buscar la papeleta de quien no quiere dársela al partido de Rajoy pero tampoco al de Rosa Díez, exconsejera del PSE (PSOE) con el PNV en el Gobierno vasco. Una pelea donde lo va a tener muy difícil.

Mientras los nuevos partidos y candidaturas surgidas en la izquierda centran su discurso en la economía y su oposición a las políticas de la troika, el electorado reconoce las nuevas formaciones de centro derecha por su inmovilismo tras el fin de la violencia de ETA y su rechazo a la consulta sobre el futuro político en Catalunya. Cuestiones que según las encuestas preocupan poco a la ciudadanía, pero con las que pueden captar votos desencantados con el PP. Que UPyD incorpore a la expresidenta de la Fundación de Víctimas del Terrorismo como número dos de su candidatura y Ortega Lara firme la creación de Vox es un ejemplo. Que el presidente de Ciutadans diga que van a la Eurocámara “para decir abiertamente y sin complejos que uno de los mayores enemigos del proyecto europeo es el separatismo” es otro.

Propuestas espectáculo


En opinión de Eduardo Maura, Vox y UPyD no necesitan un discurso propio en materia económica o de derechos porque juegan en otro plano: “Se pueden permitir el lujo de no hablar de cuestiones más primordiales y centrarse, UPyD por ejemplo, en los coches oficiales o en que los diputados fichen; propuestas espectáculo que lo único que hacen es ahondar en una herida que no es la del discurso tradicional de derechas, sino la herida de toda una época”.

Más allá de la representación que consigan, Pablo Simón considera que estos partidos que centran su discurso en un solo tema –a los que llama “one issue party”– ocupan espacio mediático y marcan la agenda, obligando a los partidos a reposicionarse. “Muchas veces los partidos reac­cionan copiándoles los temas. Esto lo hemos visto en el caso de François Ho­llande, que copia temas como la dureza en la política migratoria para no perder votos, o en el del PP con Plataforma Per Catalunya, donde ha mostrado un discurso muchísimo más xenófobo, por así decirlo, que el que mantiene en el resto de España porque ahí tiene un electorado que le come”, comenta Simón.

Aunque los análisis coinciden en que todavía no se puede hablar de fuga de votos del PP, que hay mucha abstención dentro de su electorado que puede movilizarse en las municipales del año que viene o en las generales de 2016, también comparten que se vive un cambio de ciclo. Es­tamos en un camino hacia un Parla­mento más repartido o en la debacle del sistema, los envites para el centro derecha están sobre la mesa. La mayoría política catalana ha comenzado a reclamar el derecho a decidir, la normalización en Euskadi es irreversible y la crisis deja ya una tasa de paro superior al 26%. En estas circunstancias, muy diferentes a las del 82, se enfrenta el PP a sus “procesos de fractura”.

http://www.diagonalperiodico.net/






 

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