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Santiago Fontenla | Vox, siete días después

Todo parece indicar que, como adelantamos en un artículo anterior, se ha producido durante los primeros días de vida de Vox un fuerte tránsito de militantes y simpatizantes populares hacia el partido de Santi Abascal. Gestionarlo es imprescindible pues puede a corto plazo crear problemas de organización y solvencia ideológica tras conformarse núcleos ideologizados llegados de otros postulados que no sean los liberal-conservadores. UPyD en su día desestimó una pequeña multitud de afiliaciones por esos mismo motivos.

[pullquote] Vox sigue avanzando. Abren sede en Madrid y se ultima un calendario de presentaciones que con toda seguridad incluirá el País Vasco, región que podría aportar a Vox más de una alegría electoral.[/pullquote]

En todo caso, Vox puede aspirar a recoger votos y voluntades de los desencantados del PP, pero hacerlo así, con esa simpleza, recortaría el crecimiento de la nueva formación. Imaginamos que en Vox ya se estará hablando de transversalidad, de llegar a votantes que no vengan exclusivamente del PP.  Abrirse a izquierda y derecha recogiendo bolsas de votos desencantados no con uno u otro partido sino con la situación generada por el propio Sistema. Lo decíamos y lo mantenemos: hay patriotas a izquierda y derecha, y eso hay que aprovecharlo lanzando a esa gente unas propuestas que no puedan rechazar vengan de donde vengan, izquierda o derecha.

Llega el silencio mediático,  y solo desde los medios afines, sobre todo digitales, se sigue manteniendo a Vox en el candelero. Los promotores de Vox han apagado durante estos días varios fuegos, entre los que destaca el intento -¿infructuoso?- de mostrar un partido que "no es solo el de las víctimas". Los promotores de Vox saben que, a pesar de todo, el banderín de enganche de apoyo a las víctimas es limitado y que, lamentablemente, existe un "cansancio" ciudadano en relación al terrorismo. Así quedó reflejado en la última concentración de DENAES en Madrid que logró concentrar a algo más de 1.500 personas. Ortega Lara garantiza que ese flanco queda perfectamente defendido.

Por otro lado, las redes sociales parece que no responden como se esperaba. La cuenta oficial de Vox en Twitter tan solo ha logrado reunir 15.000 seguidores, y la del propio Santi Abascal solo ha ganado unos pocos, llegando en este momento a los 21.400. Cifras pobres para una iniciativa que ha copado titulares en toda la prensa de papel, radio y TV. Iván Espinosa de los Monteros, persona clave en este partido a la que habrá que prestar especial atención, se queda con solo 3.400 seguidores.

Mientras tanto, Vox sigue avanzando. Abren sede en Madrid y se ultima un calendario de presentaciones que con toda seguridad incluirá el País Vasco, región que podría aportar a Vox más de una alegría electoral.

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