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Más de 40 yihadistas asentados en España han viajado a Siria para combatir como terroristas

Un total de 42 personas residentes en España han viajado a Siria para unirse a los terroristas opositores al presidente Bachar al Asad así como a organizaciones yihadistas vinculadas con Al Qaeda inmersas en la guerra que sufre el país árabe desde marzo de 2011.

Estos son los datos más relevantes del estudio sobre 'Yihadistas en Siria procedentes de España: hechos y cifras' realizado por el investigador principal en esta materia del Real Instituto Elcano, Fernando Reinares, y la ayudante de investigación Carola García-Calvo.

De la lista de combatientes, 17 de ellos -11 españoles y seis marroquíes- se han enrolado en organizaciones yihadistas mientras que el resto -25 personas- se ha incorporado al Ejército Sirio Libre (ESL), principal grupo de oposición armada al régimen de al Asad.

La mayoría de los yihadistas españoles procedía de Ceuta y empezaron a trasladarse a Siria en abril del pasado año mientras que los marroquíes residían en Ceuta, Málaga y Girona.

Salvo tres o cuatro excepciones, estos individuos no tenían una trayectoria radical previa al inicio de la guerra en Siria salvo Mouhannad Almallah Dabas, absuelto por el Tribunal Supremo (TS) del delito de integración en organización terrorista por el que fue condenado a 12 años de cárcel por la Audiencia Nacional tras el juicio del 11-M.

A Mouhannad se le relaciona con el considerado líder de Al Qaeda en España, Imad Eddin Barakat Yarkas, alias Abu Dahdah, que fue puesto en libertad el pasado mayo tras 12 años en prisión.

El perfil sociodemográfico de los yihadistas guarda cierta similitud con el retrato que viene caracterizando a los terroristas islamistas en España desde la década de los 90: varones casados con edades comprendidas entre los 16 y 49 años, mayoritariamente en la veintena.

Sus destinos son las organizaciones Jabhat al Nusra (JN) y el Estado Islámico de Irak y Levante (EIIL) -considerados los brazos armados de Al Qaeda en Siria,- así como Harakat Sham al-Islam (HSI).

Una red hispano marroquí, con sus miembros establecidos entre Ceuta y Fnideq (Castillejos-Marruecos), reclutaba a estos jóvenes a cambio de proporcionar incentivos económicos a sus familias.

No obstante, la rama española de esta red fue desarticulada el pasado junio en una operación conjunta de la Policía Nacional y la Guardia Civil desarrollada en Ceuta contra la captación y envío de yihadistas a Siria, que fue calificada en su momento por el ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, como "un duro golpe" al yihadismo en España.

Los yihadistas se desplazaban a Siria desde Madrid y Málaga vía Estambul, donde tomaban un vuelo hasta la provincia fronteriza de Hatay y una vez aquí "los facilitadores" les llevaban a las zonas de Siria en conflicto.

Ya en territorio sirio, se les internaba en campos de entrenamiento mientras que otros pasaban a integrarse en células terroristas y a unos pocos se les encomendaban misiones suicidas.

En relación a este último punto, el análisis destaca el caso de tres jóvenes musulmanes de nacionalidad española que se inmolaron en atentados terroristas provocando centenares de muertos.

El atentado suicida más grave se perpetró en las proximidades de un acuartelamiento militar de Idlib, en el norte de Siria, por un ceutí que dejó grabado un testamento en vídeo en el cual afirmaba que la yihad, entendida como combate, "es la cumbre de la creencia en el islam".

El estudio, que cita fuentes de los servicios antiterroristas de la Guardia Civil y del Cuerpo Nacional de Policía, alerta del riesgo de que los yihadistas trasladados a Siria contemplan "hacer la yihad en casa", es decir en territorio español, si regresan o incluso si no llegasen a implicarse en la guerra civil siria.

Asimismo, advierte del peligro de que alguno de los 25 combatientes que se han enrolado en las filas del las milicias opositoras sirias modifique su posición y termine por implicarse en entidades afines a Al Qaeda, debido a las cambiantes circunstancias en el escenario bélico.

Según la ONU, más de 100.000 personas han perecido en Siria desde el inicio del conflicto en marzo de 2011, cifra que el Observatorio Sirio de Derechos Humanos elevó recientemente a más de 125.000.

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