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Primera campaña pública en Irán contra la obligación de llevar el “velo islámico”


Por las imágenes puede dar la impresión de una campaña “light” y hasta habrá quien la tilde de cursi, pero no tiene nada de inocente porque va dirigida a la mismísima línea de flotación del régimen iraní: el hijab, el pañuelo, mal llamado “velo islámico”, con el que la mujer debe cubrirse por ley la cabeza. Bajo el lema “Descubre el derecho de las mujeres a no llevar velo”, un portal deFacebook pide apoyos nominales, si es posible adjuntando fotografías personales, para la campaña “No al hijab obligatorio”.

Como informa Manuel Martorell en CuartoPoder.com, tras la iniciativa, la primera de este tipo en la República Islámica, está Ali Reza Kiani, un joven que hace un año tomó la decisión de abandonar Irán. Para él, la forma en que son tratadas las mujeres, y también los hombres, debido a la forma de vestir o peinarse es un verdadero insulto a la dignidad humana. Todos los años, de forma especial cuando a finales de mayo comienzan los largos y tórridos veranos iraníes, la “policía moral” lanza verdaderas ofensivas en todas las ciudades deteniendo a miles de mujeres por no ir vestidas de acuerdo a las normas oficiales.

El pasado año los mandos policiales también tomaron medidas para impedir que se extendieran las “batallas de agua” con las que chicos y chicas intentaban aliviar las elevadas temperaturas. Igualmente existen directrices sobre el diseño de los peinados para los hombres, el tipo de camisas de manga corta que se pueden llevar, la altura de los tacones para las mujeres o, incluso, la restricción de la corbata y la pajarita en los edificios públicos.

No es ninguna casualidad que, prácticamente al mismo tiempo, la página oficial del Movimiento Verde haya denunciado estas detenciones reproduciendo fotografías de la agencia oficiosa Mehr que muestran cómo se intercepta en plena calle a las mujeres “inmoralmente vestidas”. En estas instantáneas se puede ver a policías cubiertas totalmente con el chador oficial amonestando a viandantes por llevar las mangas recogidas, pantalones demasiado ajustados, enseñar los tobillos o mostrar mechones de pelo. En una de estas imágenes, se aprecia a varias mujeres retenidas en un microbús donde se les va a tomar la filiación para, en su caso, conducirles a comisaría.

Según ha declarado Ali Reza Kiani a varios medios de comunicación, a finales de julio la campaña “No al hijab obligatorio” ya había recibido 14.000 apoyos (más de 20.000 a comienzos de agosto) y 1.200 fotografías. De acuerdo con sus cálculos, prácticamente la mitad de ellas provienen de personas que viven dentro de Irán y que, por lo tanto, asumen un alto riesgo al respaldar públicamente la campaña. También aclara Behzad Mehrani, otro de los promotores, que la iniciativa tuvo su origen en los activos sectores liberales que luchan contra el sistema integrista dentro de las universidades iraníes.

Entre quienes han dado su respaldo a la campaña se encuentran personas y parejas, como dejan bien patentes algunas de las fotografías, partidarias del hijab pero siempre asumido como un acto consciente y voluntario de la mujer y no como una imposición legal.

Una posición semejante es la que mantienen ante esta iniciativa personalidades religiosas de orientación reformista que, comoMohsen Kadivar, rechazan la obligatoriedad del pañuelo en base a planteamientos teológicos. De acuerdo con este clérigo y profesor universitario de Teología, “ni en los versículos del Corán ni en los hadits (dichos del profeta Mahoma) hay referencia alguna autorizando a nadie a tomar medidas contra una persona por no llevar velo”.

Fereshteh Ghazi, de la web Rooz Online, por su parte, recuerda que el ayatoláTelegani, probablemente el de mayor prestigio en Irán junto al propio Jomeini y el gran ayatoláMontazeri, también se oponía a la imposición legal del hijab. En aquellas declaraciones Telegani se refería a los “guardianes revolucionarios” que se dedicaban a golpear a las mujeres que, en aquellos turbulentos  comienzos de 1979, todavía seguían vistiendo al estilo occidental. “El hijab –dijo entonces Telegani- no es obligatorio ni siquiera para las mujeres musulmanas” y, dirigiéndose explícitamente a quienes obligaban a las mujeres a cubrirse, añadió: “Nadie tiene el mandato (religioso) para decidir si deben llevar o no pañuelo”.

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