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"Demócratas" egipcios violan en la PlazaTahrir a una turista holandesa

Por Dazibao-Ñ-/
El 27 de enero, primer aniversario de la caída de Mubarak, otra rubia que tuvo la ocurrencia de circular por las cercanías de la Plaza Tahrir fue violada en grupo. Observando el vídeo se intuye que las tribulaciones de la víctima fueron muchas y penosas.




Una turista holandesa deambulaba por las proximidades de Tahrir, lugar en el que  centenares de “demócratas” celebraban el primer aniversario del derrocamiento del dictador, cuando una enloquecida turba, entre golpes y empujones,  se apoderó de ella durante más de diez minutos, sin que nada pudieran hacer los pocos manifestantes que intentaron salvarla. La joven holandesa fue violada, vejada y apaleada hasta que, finalmente, se consiguió su rescate y fue trasladada en ambulancia a un hospital.

La imprudente rubia, “carne fresca y blanca apta para el consumo”, ha sufrido la misma triste suerte que la periodista australiana Lara Logan, quien se adentró durante la noche en Tahrir creyéndose la versión femenil de Lawrence de Arabia, y se encontró en un sumidero donde le violentaron hasta el único de sus ojos que no tiene niña.

En Egipto, los delitos de carácter sexual se practican con pasmosa asiduidad en las personas de rubias foráneas y nativas púdicamente cubiertas con velo, como queda reflejado en un informe del Centro de los Derechos de la Mujer publicado en 2008. En dicho informe se afirmaba que el 83% de las egipcias y el 98% de las extranjeras habían sido víctimas de abusos sexuales, por lo que se consideraba que la violación en Egipto era un “cáncer social”.

Sin embargo, ese “cáncer social” no es patrimonio exclusivo de Egipto, puesto que porcentajes similares a los referenciados, sin parangón en ninguna otra cultura, se reproducen en todas las naciones musulmanas, de lo que se deduce claramente que en el origen de esta repugnante tradición se encuentra la degradada condición que tiene la mujer en el islam.

En ninguna cultura, salvo la islámica, se impone a la mujer una obscena sumisión ovejuna ni al varón la obligación de asestar palizas preventivas para evitar posibles rebeldías mujeriles:

“Los hombres tienen autoridad sobre las mujeres en virtud de la preferencia que Alá ha dado a unos sobre otros (...) ¡Amonestad a aquéllas de quienes temáis que se rebelen, dejadlas solas en el lecho, pegadles! (Corán, 4:34)

Tampoco se hallan en los textos hindúes, budistas ni cristianos, exhortaciones tan groseramente misóginas, tan zafias y delirantes, como las manifestadas por Mahoma:

“La mayor parte de quienes moran en el Infierno son mujeres (...) las mujeres son ingratas” (Hadiz)

“Las mujeres maldecís mucho y sois ingratas con quienes  convivís (...) ¿Acaso el testimonio de una mujer no vale la mitad que el de un hombre?(...) la mujer carece de intelecto... (Hadiz)

“No tendrá éxito un pueblo que pone sus asuntos bajo el mando de una mujer”. (Hadiz)

Estas son algunas de las suras y hadices que predican en Egipto los triunfantes Hermanos Musulmanes. Y, por supuesto, no hay imán que no asuma la santidad de semejantes postulados misóginos, ya que tienen un origen divino y, por lo tanto, además deben ser fuente de derecho positivo. Por lo tanto, si la mujer es conceptuada como un ente infrahumano, despojado de dignidad y objeto de lícito comercio y consumo, se entiende con facilidad que sea víctima de la violencia y el abuso sexual del varón, para quien el consentimiento de la mujer carece de validez, porque como dijo el Mensajero de Alá:

“No se casa a una mujer que ya haya estado casada sin consultar con ella y no se casa a una virgen sin su consentimiento. Dijeron: ¡Oh , Mensajero de Alá! ¿en qué consiste su consentimiento? Dijo: En guardar silencio”. (Hadiz)

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