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Avance del Front National en Francia

Por Nicola Clark / en International Herald Tribune /
Cuando faltan unos 100 días para las elecciones presidenciales, el mensaje populista y anti-euro de Marine Le Pen, líder del Frente Nacional, parece estar resonando.

Ese mensaje coincide con una ascendente ansiedad en torno de los costos para Francia del ajetreo europeo para rescatar la moneda única en medio de una perspectiva cada vez más sombría de crecimiento económico.

En encuestas de opinión publicadas la semana pasada, Le Pen, eventual candidata de la extrema derecha, figuraba por detrás del Presidente Nicolas Sarkozy con el más estrecho de los márgenes, un suceso que la candidata celebró el 13 de enero como evidencia de una creciente desconfianza de los franceses respecto de los políticos establecidos.

“Vemos un potencial de avance que no es insignificante”, dijo Le Pen, señalando que el resultado era “históricamente alto” para el partido fundado por su padre Jean-Marie Le Pen, protagonista de la famosa segunda vuelta presidencial contra Jacques Chirac en 2007, al captar un magro 17,5% de los votos en la primera ronda.

LOS NÚMEROS

Una encuesta realizada del 9 al 12 de enero por Ifop-Fiducial y publicada el 13 en la revista “Paris Match”, mostró que el candidato socialista François Hollande mantenía la delantera con 27% de la muestra de 943 votantes que indicaron que votarían por él si la primera vuelta electoral, programada para el 22 de abril, fuese hoy.

Por su parte, el apoyo a Sarkozy fue de 23,5%, justo por delante del 21,5% de Le Pen.

En una segunda encuesta hecha el 9 y 10 de enero por la agencia CSA, Sarkozy mantenía un margen mayor, con 26% de los 875 encuestados declarando que votarían por el Presidente, versus 19% que lo haría por Le Pen y 29% por Hollande.

DES-DEMONIZACIÓN

Le Pen, de 43 años, es la menor de las tres hijas de Jean-Marie Le Pen. Pero la madre soltera de tres hijos sigue enfrentando una batalla cuesta arriba para entrar a la ronda final fijada para el 6 de mayo, mientras las últimas encuestas señalan consistentemente que Hollande derrotaría a Sarkozy por 57% contra 43%.

Pero la creciente popularidad de la plataforma de Le Pen (quien postula un regreso al franco francés, restricciones más estrictas contra la inmigración y la intervención estatal para proteger a las industrias francesas de la competencia extranjera), parecieron haberla envalentonado, mientras apunta a un electorado silencioso que todavía debe hacerse oír en las encuestas de opinión.

Lo cierto es que una tercera encuesta publicada el 13 de enero en “Le Monde” indicó que 31% de los franceses estaban “de acuerdo con las ideas del Frente Nacional”, versus un 22% hace un año y 11% en 1999.

Si bien la encuesta, realizada por TNS Sofres con 1.000 personas mayores de 18 años, mostró que sólo 11% apoyaba las propuestas específicas del partido, afirmó al mismo tiempo que la extrema derecha estaba profundizando su atractivo entre la clase trabajadora y las comunidades rurales, que hasta ahora han sido las más afectadas por la desaceleración económica de Francia.

“Estamos siendo testigos de una des-demonización del Frente Nacional”, dijo Emmanuel Rivière, director de estrategia de opinión de TNS Sofres.

ADVERTENCIA

En una señal de su creciente confianza, Le Pen desafió a Sarkozy a abolir las actuales normas electorales que requieren la difusión pública de las firmas que los candidatos presidenciales deben obtener de, al menos, 500 alcaldes antes de que puedan figurar en la papeleta nacional de votación: una barrera que Le Pen y otras candidaturas de centroderecha, incluyendo la del rival de Sarkozy, Dominique de Villepin, tienen todavía que superar.

“Si no estoy en las papeletas, Nicolas Sarkozy perderá”, dijo Le Pen. “Los votantes del Frente Nacional se vengarán”, en las urnas electorales, advirtió.

Sarkozy, quien cumple este mes 57 años, tiene todavía que declarar formalmente su candidatura. Su popularidad ha languidecido en cifras históricamente bajas, abriendo la puerta a retadores como Le Pen, Villepin y François Bayrou, un centrista que terminó tercero en la presidencial de 2007.

Suponiendo que Le Pen asegure un lugar en la papeleta, analistas dijeron que no podían descartar la posibilidad de que ella llegue a la ronda final. “La partida está extremadamente abierta”, dijo Damien Philippot, de la agencia Ifop.

“La gran diferencia entre esta elección y las anteriores es que si Marine Le Pen pasa a segunda vuelta, no será una gran sorpresa”, estima.

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