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Gregorio Tena Tena | Esta es la juventud del Papa

Entiendo que no podía ni debía pasar por alto este gran acontecimiento católico de la JMJ (Jornadas Mundiales de la Juventud), celebrado en España durante los días 18 al 21 del pasado mes de agosto y presidido por su santidad el Papa Benedicto XVI. Estas jornadas tenían por lema el titulo de este artículo, como así lo escuchábamos a esa gran muchedumbre de jóvenes, cuando cantaban casi sin cesar: “esta es la juventud del Papa…” Que implícitamente también querían decir “somos la juventud de Cristo, Verdadero Dios y Verdadero Hombre, Perfecto Dios y Perfecto Hombre, porque el fundamento de la Vicaría de Benedicto XVI es Jesucristo.” Razón por la que el leit/motiv de la JMJ fuese: “arraigados y edificados en Cristo, firmes en la fe.”(De la carta de San Pablo a los Colosenses capitulo 2, versículo 7.)

En esta frase paulina subyace el ambiente en el que se desenvolvían las primeras comunidades apostólicas de la civilización cristiana, testigos vivientes de su arraigo y firmeza en la fe de Cristo, para poder edificar una vida y cultura cristiana en unas sociedades paganas, que se oponían y obstaculizaban la implantación, edificación y desarrollo de la doctrina, y estilo de vida de Jesucristo.

Lo que nos pone en el buen camino para poder afirmar, que tanto en la comunidades cristianas de la antigüedad, como en las de nuestros días, continua vivito y coleando, tanto el antagonismo y beligerancia, como la oposición y hostilidad de la civilización pagana contra la cristiana.

Dicha confrontación procede de la diversa y opuesta concepción de la realidad de “hombre” que una y otra civilización proponen: para el cristianismo el “hombre es un ser creado a imagen y semejanza de Dios, dotado de una dignidad, ley moral natural y libertad propios de su naturaleza humana y, a su vez, portador de valores sobrenaturales y eternos(1), que por estar integrados en su ser constituyen esa doble dimensión humana y sobrenatural del hombre, fuente de sus derechos y obligaciones fundamentales, y principios éticos- morales objetivos, que conforman la base de aplicación para un desarrollo socio-económico-político, cultural-científico e histórico donde resplandezcan los valores y virtudes personales, moldeadoras de una sociedad justa, honrada y honesta. En definitiva, nos presenta la realidad de un hombre, salido de las manos de Dios y hecho para el encuentro con El en la eternidad.

Sin embargo, para el paganismo el hombre es un ser totalmente autónomo y absolutamente libre, configurado por los instintos y pasiones impresas en su naturaleza, que lo convierten en un sujeto propenso al hedonismo, a los intereses individualistas, manipulaciones, conveniencias y utilizaciones entre unos y otros. Cuya hechura tiene el peligro de convertirlo en un ídolo de barro y de creerse absoluto (dueño de sí. Esta postura de su endiosamiento lo deja tirado en el polvo de un camino sin esperanza, sin horizonte y sin meta, encerrándolo en la angustia vital de un túnel sin salida. De aquí que esta, tan equivocada concepción del hombre, tenga el riesgo de fomentar en el (la cultura de la mentira, de la muerte y del libertinaje en todos los ámbitos de la vida humana: social, político, jurídico, económico etc.

Reflejo claro de estas dos diversas posiciones sobre el hombre, lo tenemos en el ejemplo diáfano de los dos comportamientos antagónicos, que todos vimos reiteradamente en TV durante las JMJ: Por un lado la ola de jóvenes del Papa, y por otro la de los indignados, ambas radicalmente opuestas.

Mientras los indignados mostraron una imagen en su lenguaje macarrónico y soez, en su estilo desaliñado y estrafalario en el vestir, y en su feroz agresividad gesticulante y verbal hacia la ejemplar juventud de la Jornada Mundial de la Juventud, que evidenció un comportamiento lingüístico limpio y trasparente, y unas maneras de convivencia alegre, solidaria, respetuosa, que invitaban a la Esperanza y a la Paz.

(1) Como nos lo descubren las dos fuentes de la Revelación: Sagrada Escritura y Tradición y enseña El Magisterio de la Iglesia Católica

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